Energía

Encender y pagar la luz por horas

“No hay quien entienda el recibo de la luz”. José María Marín, presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), 14 de abril de 2015. El Ministerio de Industria confiere la enésima vuelta de tuerca a la factura de la electricidad, al cómo se cobra, y la sentencia de Marín es válida para ayer, para hoy y para mañana, puesto que la nueva tarificación por horas, que, grosso modo, implica calcular el importe cada hora de cada día en función de los precios en el mercado mayorista –a los que sumar los diversos impuestos–, se sustenta sobre la parte contratante de la primera parte.

En efecto, un simple vistazo a la resolución de Industria publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado 4 de junio y por la que se aprobaban los detalles de la operación de cálculo, revela la gran complejidad de una fórmula repleta de conceptos eléctricos, siglas y signos matemáticos para multiplicar, sumar, dividir, restar y elevar a la equis potencia.

La que ahora se inicia es una sencilla guía para saber quién se beneficia de esta nueva tarificación por horas y en qué consiste una fórmula que, según versión oficial, contribuirá a abaratar el recibo. La fecha de inicio: el próximo 1 de julio, un mes antes de lo previsto, aunque hay un plazo de tres meses –1 de octubre– para la necesaria adaptación informática.

Factura

 ¿Quiénes? Los hogares con la tarifa regulada y el contador electrónico.

Dos condiciones inexcusables de entrada. Una, hay que estar acogido a la tarifa regulada: la antigua TUR o ahora Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), a la que se adscribe la inmensa mayoría de los hogares en España. Y dos, el contador de la vivienda ha de ser inteligente, digital y telegestionado. No vale el equipo tradicional –el de la ruedecita–, sino el que las eléctricas aún tratan de implantar en todas las casas.

Esa telegestión permite tanto la lectura del consumo como la realización de operaciones de forma remota gracias al desarrollo de un sistema de última generación de comunicaciones entre los contadores inteligentes, que sustituyen a los dispositivos tradicionales, y la propia compañía eléctrica.

Endesa, hegemónica en el mercado andaluz, está desplegando un plan de sustitución de todos los contadores de los clientes con una potencia contratada de hasta 15 kW, es decir, que es la correspondiente a los llamados suministros domésticos. El proceso arrancó en 2011 y no estará completado hasta 2018 (la friolera de 11,5 millones de equipos en España). Eso sí, la tarifa regulada queda actualmente reservada para potencias inferiores a los 10 kW.

Para que se entienda: sólo un contador digital puede comunicar los datos al instante y facilitar el cobro de la energía por horas.

¿Cuánto? Un precio que varía cada hora y con facturas desiguales.

“El precio de la luz puede cambiar cada hora, según evolucione el mercado eléctrico, por lo que nunca será igual en tus facturas y no es posible conocerlo con antelación. Con esta alternativa, el importe de tus facturas dependerá de otros factores adicionales al nivel de consumo, como el clima o la demanda de energía”. Es el certero resumen que hace en Endesa.

En concreto, en el llamado mercado mayorista, o pool eléctrico, se compran y venden paquetes de electricidad hasta cubrir la demanda nacional para un día, según la estimación de consumo que durante la jornada anterior ha calculado la compañía Red Eléctrica Española (REE) y con un precio que, cada tarde, quedará publicado en su página web como referencia para que los consumidores finales (los hogares) sepan a qué atenerse.

El problema: ¿Y quién será capaz de estar pendiente siempre de la web de REE y de su propio contador digital para planificar el consumo personal y, por tanto, el gasto? Pues no. No me imagino al consumidor, al ama o amo de casa, delante de su dispositivo para controlar ese kilovatio que se escapa del presupuesto. Pero seguro que surgen aplicaciones móviles (APP) que cubran esta necesidad…

Endesa

¿Cómo? Tarde y noche más caras, y madrugada y mañana más baratas.

Las horas más caras suelen ser las de la tarde y la noche por la sencilla razón de que el consumo se incrementa sustancialmente con respecto a la madrugada y la mañana. ¿Por qué el clima también influye? Si hay viento, la aportación eólica abarata el sistema.

Pero las oscilaciones de la cotización tendrán efectos sólo para el 37 por ciento del recibo de la luz, dado que el grueso del mismo lo conforman los impuestos y peajes varios, sobre los que no cabe aplicar rebaja alguna. Y esa es la realidad: el limitado impacto. Cojamos una factura cualquiera. Potencia contratada: 4,4 kW, y sólo por eso ya van 29,9 euros intocables; por energía consumida, otros 22,72 euros, y aquí es donde tan sólo cabe ahorrar con la tarificación por horas; por impuesto de electricidad, otros 2,69 euros; por alquiler de equipos de medida y control (el contador), otros 1,16 euros; y por el IVA aplicado del 21 por ciento, otros 11,86 euros. En total, 68,33 euros.

¿Y qué pasa con quienes no disponen de contadores inteligentes? Se les continuará facturando como hasta ahora.

P.D.

La simiente. Todo cambio –otro más– en el recibo de la luz será bueno si lleva aparejados un ahorro para el consumidor y un menor impacto sobre el medio ambiente por la generación de la energía eléctrica.

La parva. Tal y cómo empecé esta Siega. “No hay quien entienda el recibo de la luz”.

La paja. Y para colmo, la tarifa del alquiler del contador se incrementa, y lo hace sustancialmente. ¿No les suena a lo comido por lo servido?

 

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