General

Las cuentas de la vieja

José Sánchez Maldonado es una buena persona. Un gran hombre, sí. Tanto, que hasta coge el teléfono móvil al periodista un sábado por la tarde tras haber acompañado a su hija ante el altar. José Sánchez Maldonado es un buen profesor y un buen catedrático de Hacienda Pública, con sincera preocupación por las cuestiones sociales, crítico con la excesiva austeridad y partidario de la justa distribución de los recursos de las administraciones. José Sánchez Maldonado es un buen andaluz y, desde su departamento de la Universidad de Málaga –y durante años desde las páginas de este periódico–, siempre ha defendido con argumentos y números los intereses y las necesidades de esta tierra. Pero José Sánchez Maldonado, Pepín, no sabe ser un buen consejero de Economía, Innovación y lo demás que al rótulo institucional sigue –curioso, Empleo va lo último–, si bien conserva todo lo bueno anteriormente dicho.

Porque cuando a uno lo nombran consejero –o cualquier otro cargo público, sobre todo si es de confianza– lo es, para su suerte o para su desgracia, desde que se levanta hasta que se acuesta. Públicamente, por tanto, no cabe hablar en primera persona, puesto que sus palabras serán siempre la voz oficial de aquella institución a la que representa, en este caso, la Junta de Andalucía. Y si uno se quiere pronunciar como un yo individual fuera de ataduras, hágase de puertas para adentro, sea en casa, sea en clase, sea tomando cañas con los amigos.

Señor consejero: ¿Cómo se atreve usted no sólo a hacer sino también a decir en una conferencia la cuenta de la vieja para calcular cuánto empleo creará Andalucía en 2014? La cosa fue como sigue: «Si en 2013 con 0,1 por ciento de crecimiento (del PIB autonómico) fuimos capaces de crear 17.000 empleos netos, para 2014, con esa décima trasladada a un punto de crecimiento (1 por ciento), se podrían crear 170.000 empleos netos haciendo la cuenta de la vieja». Ea, y el buen Pepín se queda tan ancho.

Pues no. Cuando –presumo que conscientemente– se están gestando expectativas de trabajo para casi 1,5 millones de parados, que son los que, según la última Encuesta de Población Activa, hay en esta comunidad, no se puede recurrir con tan insensible ligereza a tales expresiones populares, por muy comprensibles, campechanas e incluso dicharacheras que resulten para el común de los mortales poco duchos en la jerga económica. Si se tiene realizado el cálculo aunque sea aproximado –ya se sabe que las previsiones son eso, sólo previsiones, aunque a algo hay que agarrarse para planificar–, dígase. Si, en cambio, no se han echado los números o éstos no se recuerdan, es preferible callarse y no tratar de salir airoso de una pregunta.

Dada la dilatada trayectoria académica de José Sánchez Maldonado, en absoluto pongo en duda su capacidad para improvisar cuentas, estadísticas, datos, y que, procediendo así, despliegue su sapiencia y buena fe. Pero en su puesto, mi querido consejero, las formas son importantísimas. Quédense las reflexiones particulares para las sobremesas en torno a una camilla. Si un universitario respondiera en un examen con la cuenta de la vieja, la rigurosidad del cero la tiene garantizada.

Lo cierto y verdad es que la todavía escasa trayectoria pública de Pepín está repleta de perlas. Desde que asumiera el cargo diciendo que el de consejero era un buen colofón para su carrera hasta que desatara las críticas de los socios de IU al considerar beneficencia que recuerda a otros tiempos el mínimo vital de luz y agua que propuso la coalición de Diego Valderas, pasando por las metáforas llamémosles didácticas para explicar cómo evoluciona el desempleo y atisbar la recuperación de la economía.

Economista como es, más le valdría a José Sánchez Maldonado gestionar bien y no enredarse con la palabra, que bastante palabrería hay ya entre los políticos andaluces. Su departamento, Economía, Innovación, Ciencia y Empleo es eso, gestión, de números, de cuentas, de ayudas, de acompañamiento a las empresas, de impulso a la I+D+I, y no de meros eslóganes sin saber.
Queden erradicadas las cuentas de la vieja y las sumas con los dedos. Ante todo, seriedad con la Economía, porque más allá de esa cifra redonda de los 170.000 empleos hay nada más y nada menos que 170.000 andaluces de entre casi 1.500.000 almas paradas que hoy se preguntan: «¿Esta vez seré yo, maestro?».

P. D.

La parva. Porque el empresario sevillano Francisco León y la compañía que fundara, Merkamueble, se lo merecen, ojalá esa liquidación de algunas de sus tiendas sea el punto y final consiga remontar. Porque no será por los grandísimos esfuerzos que ha ido acometiendo, y ahí tenemos un complejo del mueble en el barrio sevillano de Torreblanca que, hoy por hoy, no es ni la mínima sombra de lo que era. Aquí no cabe hablar de la asfixia de los bancos. Las entidades financieras acreedoras sí dieron a Merkamueble una oportunidad, y también dos, pero han fallado las previsiones de ingresos por ventas –el sector de la construcción sigue en toda España sin levantar cabeza– y por la enajenación de activos inmobiliarios (parcelas) comprometida. Francisco León todavía confía en las posibilidades de la emblemática firma sevillana. Ojalá que así sea.

La simiente. Por lo visto tenemos una banca que no sólo comienza a salir del profundo agujero de los últimos años –el caso extremo es ese engendro llamado Bankia, que casi le cuesta la vida a todo el país–, sino que gana más y más, presume por ello y vaticina una inminente recuperación económica. Pues ya que estamos, a ver si los empresarios y especialmente los emprenderores nos sorprenden anunciando que ya –de una vez por todas–, los bancos abren el grifo del crédito y comienzan a devolver a los ciudadanos el esfuerzo realizado para rescatar las finanzas. De hecho, algo se mueve. La publicidad ya no es sólo de captación de depósitos –que te doy yo una sartén por tus ahorros–, sino de hipotecas y de préstamos al emprendimiento. Por ese algo se empieza…

La paja. Que la Comisión Nacional de Valores se avenga a eliminar pasada la medianoche un hecho relevante por ¿confusión? o ¿corrección? o ¿incorrección? de las sociedades que lo envían al regulador de los mercados genera incertidumbre si no existe explicación de los motivos de la anulación. Sucedió la semana pasada con la operación de integración de Ceiss y Unicaja. Primero detalla las condiciones de la misma para poco después anuciar que las entidades protagonistas comunican que no están de acuerdo con la información que ellas mismas han proporcionado. La rectificación tiene una sola explicación: Braulio Medel, presidente de la entidad malagueña, no estaba de acuerdo con la información facilitada por Ceiss. Sin estar clara, ¿para qué se apresuraron?

Tweet about this on Twitter0Share on Facebook0Share on Google+0Email this to someoneShare on LinkedIn0Print this page
Standard

One thought on “Las cuentas de la vieja

  1. Ana Luisa says:

    Ahí va otra perla del consejero: “Málaga, nombrada por todo el mundo como capital económica de Andalucía”, ha señalado el consejero.” jijijijiji “Por todo el mundo en Málaga”, señor consejero. Que lo diga el alcalde de Málaga -en busca de réditos electorales- tiene un pase, pero que lo diga un consejero…..

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>