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Zoido o el Profesor Bacterio en el cuartel de la T.I.A.

Nos ha faltado tirarles piedras a Mortadelo y Filemón, agentes de tráfico al servicio de la T.I.A. de Demetrio Cabello, ese señor con bigotes que hace las veces de delegado de Seguridad y Movilidad en este nuestro Ayuntamiento de Sevilla, el superintendente, el Súper, el jefe que asigna misiones sumamente arriesgadas a tan aguerridos policías municipales, para las que, eso sí, siempre tendrán la ayuda de los inventos y experimentos del Profesor Bacterio, Juan Ignacio Zoido en este particular cómic, y la condescendencia de la Señorita Ofelia, papel que, sin las malas pulgas que le corresponderían, aquí asignamos a Asunción Fley, quien controla los dineros del cuartel general de Plaza Nueva.

Policías municipales.

Mírenlos ahí, portando ese fajo de multas, que yo en primera instancia confundí con billetes de cien, verde que te quiero verde, aunque en mi descargo alego que, para el caso, lo mismo daba que daba lo mismo, eran parné. Mírenlos otra vez, ahí, haciendo la uve de victoria, diciendo para sus adentros, conductores, joderos, nos hemos hartado de sangraros mientras os estábais divirtiendo y nosotros currando, bolígrafo en mano apuntando vuestras matrículas, ésta por doble fila, ésa por subirse a la acera, aquélla por aparcar en el arcén, toma ya, ja, ja, ja, risa malévola de estos diablillos, regodeándose de la hemorragia para los bolsillos de los infractores, sí, bebed, bebed rebujito, que la resaca no la tendréis estos días de Feria de Abril, sino cuando las notificaciones lleguen al buzón de casa. Estamos calentitos, ¿verdad? Ganas de rematarlos, sí. Pues mírenlos porque esos señores, a quienes hemos acribillado, especialmente en una redes sociales que los han llamado hasta cabrones e hijos de puta, simplemente han cumplido con su trabajo y con las órdenes que emanaban del Ayuntamiento, y el Ayuntamiento, en un ejercicio de vergonzosa hipocresía y vergonzoso despecho, ha dejado a sus subordinados con el culo al aire para él salir airoso de la polémica.

E l único error, el único, que han cometido esos dos policías municipales es haberse hecho la foto con perversa sonrisa, porque poner celo al controlar el tráfico y sancionar, por ejemplo, el mal aparcamiento era, en efecto, su trabajo, el que, reitero, les habían ordenado. Pero aquí, con la gracia sevillana, damos la vuelta a la tortilla y convertimos a los infractores en víctimas y a los agentes en verdugos, exigiéndoles, por aquello del compadreo que reina en la Feria, manga ancha y hacer la vista gorda con el código de circulación. Ahora bien, cuidadito, si alguien te pone el coche delante del garaje, ni cinco minutos ni leches, te cagas en los muertos del colega y llamas a la grúa porque llegas tarde al Real, ¿o no?

Hablando de hacerse la foto. Pienso en Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda –ese hombre al que, por cierto, se le ha avinagrado su socarrona sonrisa conforme se constataba la incapacidad del Gobierno central para enmendar la economía– y en sus ruedas de prensa para detallar cuánto recupera el Estado por fraude fiscal tras las inspecciones realizadas por su departamento, ya saben, esos señores de negro que nos vigilan con lupa el IRPF de los curritos mientras dejan escapar los millones hacia Suiza. El mensaje del susodicho es idéntico al del fajo de multas. Idéntico. Eh, ustedes, miren cuánto y a cuántos he cazado, y miren cómo me río, me falta la uve de victoria, mi trabajo hecho, y las arcas estatales estoy llenando.

Y acabamos de tocar el meollo del tebeo. Porque me pregunto, queridos lectores, si no fue Demetrio Cabello, quién ha dotado de más y mejores tecnologías a la Policía Municipal para el refuerzo de su labor sancionadora, si no fue Demetrio Cabello, quién ha ordenado barrer la ciudad a los coches ponemultas, si no fue Demetrio Cabello, quién ha proclamado, con palabras textuales, que lo suyo es todo un “plan de ataque”, actuando “a destajo” para impedir “la ley de la selva”. Me pregunto, además, si a Asunción Fley no le hicieron los ojos chiribitas cuando vio tamaño taco de sanciones que, a la postre, serán dinero para un Consistorio encomendado al escarmiento circulatorio para compensar su mermada previsión de ingresos. Me pregunto, asimismo, si no está ese objetivo de recaudación entre los requisitos contemplados en los planes de productividad de la plantilla de agentes –¿o ya no se acuerdan del nerviosismo ante las huelgas de bolis caídos?–. Y, por último, no me pregunto, sino afirmo: de no haberse publicado la fotografía de la polémica, la misma sonrisa malévola de Mortadelo y Filemón la hubieran puesto el Superintendente y Ofelia al traducir esos papeles verdes en dinerito.

Que venga ahora el Profesor Bacterio a anunciar la apertura de un expediente disciplinario a sus dos agentes resulta, cuanto menos, rastrero, al no asumir la responsabilidad, escurrir el bulto y, como esta vez ojos que ven, corazón que siente –qué bueno hubiera sido lo contrario, el ojos que no ven, corazón que no siente y dinero que me embolso, ¿verdad, señor alcalde?–, dejar, cual chivos expiatorios e incluso echando más leña al fuego, que su propio experimento e invento les estalle en la cara. Y menos mal que no les hemos tirado piedras, aunque de insultos, pobres diablillos, ya van sobrados.

P. D.

La parva. Táchese lo que no interese comunicar. En la respuesta que Asunción Fley envió al Grupo Municipal Socialista sobre el cálculo de la rebaja de la tasa de basura a los sevillanos por los días de la huelga de Lipasam, la delegada de Hacienda aplicó el rotulador negro para ocultar el comentario que sigue al poco más de un euro que ahorrará cada hogar por las once jornadas que estuvo la basura sin recogerse. ¿Y qué ponía? “Esta cifra no sé si conviene decirla, pero es la que es”. A la delegada le faltó apostillar: vaya raquítica rebaja en que se queda la gran promesa de Zoido…

La simiente. No salió en la entrevista a Miguel Rus que este periódico publicó ayer, pero merece la pena rescatar la pregunta y la respuesta.
–Al igual que existe desafección de la ciudadanía hacia los políticos, ¿no cree que la hay también hacia los empresarios y los sindicatos?
–Pues sí, y uno de mis principales retos y encargos es dignificar la imagen del empresario. Casos aislados hacen mucho daño a la mayoría absoluta de empresarios que nos levantamos todos los días dándolo todo para mantener nuestras empresas y a tantas familias que la componen.
[Lo resalto porque hubo otros patronos que, ante una pregunta parecida del periodista, realizaron cero autocrítica].

La paja. El Tribunal Supremo ha ratificado que los terrenos de Tablada sigan siendo verdes, no por razones paisajísticas, que de paisajísticos tienen poco, sino por ser suelos inundables. Pero una cosa es que sea verde y otra cosa es mantenerlos como páramo de jaramagos. Si no hay dinero para un grandísimo parque, quizás sea el momento de buscar usos compatibles con ese verde, e incluso la posibilidad de que sea la iniciativa privada –esto es, las empresas– la que sufrague tal color a cambio de conseguir rentabilizar estos suelos baldíos. No es hora de mantener el blanco o el negro, los extremos, sino de encontrar salidas intermedias que requieren voluntad –cuán difícil es ésta–.

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Vivir de una fiesta sin final

Entraba la tarde del pasado domingo y sin haber terminado aún la Feria de Abril ya algunos responsables de nuestro Ayuntamiento pregonaban la inminencia de la festividad del Corpus. Si tenemos en cuenta que venimos de toda una Semana Santa, más sus vísperas, esta Sevilla es, sí, un continuo empalmar fiestas, no salimos de una y entramos en otra, fíjense, a un tiro de piedra tendremos también el Rocío, que será allá en las marismas, pero aquí lo vivimos como propio. Un no parar. Es más, hay que reconocer, y quien así no lo reconozca es que no quiere ver, la gran capacidad del equipo de gobierno de Juan Ignacio Zoido para organizar juergas variadas, y para la recién concluida, oye, pues chapó, hasta los hosteleros baten palmas con las orejas, gracias miles al astro rey, hablamos del ardiente sol, aunque también un poquito del alcalde.

El debate está en si alimentamos el tópico de una ciudad de castañuelas y oles. Un tópico que, señores miarmas, persiste y, mal nos pese, persistirá. Cuánto coraje da cuando quien llama desde Despeñaperros para arriba y con irónico tono voz, de ésos que dan ganas de arrear un guantazo, te preguntan cómo llevas esa feria, cómo llevas ese camino, y uno, con muchísima educación, por supuesto, le responde: si yo estuviera donde usted dice y no trabajando, tenga por seguro que no le cogería el teléfono, so imbécil –esto último también queda en la susodicha recámara de las ganas–.

No obstante, y ahora con la sevillana cabeza bien alta, ¿de qué tenemos que avergonzarnos? ¿Se avergüenzan en Pamplona de que su ciudad se identifique mundialmente con el jolgorio mayúsculo de los Sanfermines? ¿Y se avergüenzan en Valencia de que su ciudad se identifique internacionalmente con la ruidosa algarabía de las Fallas? ¿Nos avergonzamos de transmitir al exterior que somos un pueblo de cultura alegre, sí, alegre, y, dicho sea de paso, que la política extremista, separatista y exclusionista nos la repanchinga? ¿Nos avergonzamos de bailar unas sevillanas con traje de flamenca y envidiamos la seriedad de las sardanas o la tradición de las danzas vascas con sus respectivos vestuarios tradicionales? Esto último es cultura y lo nuestro es mera flojera, ¿verdad? ¡Anda ya¡ ¡Dejemos de ser tan cainitas!

La Feria de Abril es un gran negocio, atrae al turismo, mueve dinero, genera economía y empleo –sí, buena parte temporal, pero también existe otra permanente, que el complejo del Real ni se monta, ni se abastece ni se viste en dos días–, y como tal hay que concebirla y, por qué no, defenderla. Sinceramente, ver atracado el crucero Azamara Quest en el Puerto de Sevilla es motivo más que suficiente para pensar, más allá de la animadversión al traje de gitana, en las posibilidades turísticas de la ciudad. Porque aquí hay cultura, hay arte, hay gastronomía –buena a reventar– y hay, también, folclore y fiesta. Y, señores, si de algo hay que avergonzarse, que sea de las multitudinarias borracheras organizadas para los universitarios ingleses en el Levante español.

Todo lo comentado hasta ahora aquí, este gran guiño feriante, no invalida, sin embargo, la crítica inicial al sempiterno empalme fiestero que impera en Sevilla. No le falta razón al portavoz municipal socialista, Juan Espadas, cuando habla de la repleta agenda social del alcalde y, asimismo, limita al cargo de Fiestas Mayores, excluyendo, pues, los de Empleo y Economía, para su delegado Gregorio Serrano. Cómo me gustaría que, además descubrir carteles de celebraciones religiosas y guateques diversos, el señor Serrano se afanara en descorrer la tela roja de proyectos que realmente reporten Empleo y Economía duraderos. Mientras tanto, Fiestas Mayores los 365 días del año.

Vayan ustedes, señores de Plaza Nueva, planificando lo inmediato, el Rocío y el Corpus, el grande y el chico, que ya nos encargaremos nosotros de convencer a quienes nos llaman desde Despeñaperros para arriba de que aquí, además de festejar de lo lindo, trabajamos duro y que nuestras vidas, a diferencia de la vida de este Ayuntamiento, no es una fiesta sin final.

P.D.

La parva. Contadas han sido las recepciones oficiales por parte de instituciones y empresas en la Feria. Nada en comparación con los años en los que corrían el jamón y el vino para agasajar a políticos, clientes y periodistas. Toca presumir de pobre y, sobre todo, evitar dispendios que pudieran ser mal vistos. Hasta el año pasado, el club de los tiesos –empresarios venidos a menos pero adictos a la vida social y las fotos– seguía caseteando y aparentando con sus trajes, sus puros y sus claveles en la solapa, pero, hoy por hoy, ya no dan el pego, se les ve venir, les resulta más difícil ocultar eso, que están tiesos…

La simiente. Errores puede haberlos cometido y conste que su política pactista con Junta y CEA, cuya crítica fue clave para derrocar a Juan Mendoza en 1998 al frente de UGT de Andalucía, no se comprende en estos tiempos de crisis a la vista del resultado de los acuerdos de concertación social: un vergonzoso nivel de paro. No olvido tampoco que en sus filas, como alto cargo, estuvo Juan Lanzas, un sórdido personaje en la trama de los ERE –aunque garbanzos negros hay en todas las casas–, y le reprocho que ahora justifique despidos en el sindicato por el corte del grifo de los cursos de formación cuando siempre argumentó que se sostenía con sus propios recursos. Dicho todo esto, rompo una lanza a favor de Manuel Pastrana como persona, como luchador en la vida y como defensor de los derechos de los trabajadores. Qué lástima la injusta imagen con la que se va. Suerte.

La paja. Desde la Junta de Andalucía se dispara permanentemente a los bancos, y en su tiro está enclavado el decreto de expropiaciones temporales de viviendas a las entidades financieras. Algo había que hacer, sí, para que la banca devuelva a la sociedad el tremendo esfuerzo que la sociedad española está haciendo por la banca. Sin embargo, el Gobierno andaluz no debería olvidar nunca, pero nunca, que es corresponsable, por acción u omisión, de la pésima gestión que, en tiempos de bonanza, hicieron las cajas de ahorros andaluzas y de sus devaneos inmobiliarios, que hoy estamos pagando todos. Nadie parece acordarse de que aquí, pero también en toda España, eran los políticos quienes ponían y quitaban al gusto consejos de administración y presidentes. Por tanto, se trata de enmendar ahora un problema que la propia Junta de Andalucía contribuyó a crear.

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Carta a Miguel Carcaño

La vida es muy puta, ¿verdad? Una locura de juventud, edad proclive a las locuras, y ahí estás, entre rejas. Se tuerce todo, absolutamente todo, en un segundo, o en menos, desde aquel momento en el que la mente se nubla, no atiende a razones, y cometes el sinsentido. Ni una cuarta parte de tu existencia habías consumido cuando, con apenas 20 años, aquella insensatez hizo que asesinaras a Marta. Un segundo perdido entre 2.520 millones de segundos que, millón arriba, millón abajo, suman la biografía de una persona. Un segundo por el que pagarás, millón arriba, millón abajo, 663 millones de segundos en la cárcel. ¿Alguna vez hiciste la cuenta? Sin libertad, para más inri, no es arena sino pesada grava la de este reloj. El tiempo no pasa volando, se eterniza en prisión.

Tanto que cuando salgas a la calle habrás entrado en los cuarenta. Fuerte, ¿no? Te habrán restado, porque así tú lo decidiste, fue tu locura, no de quienes estamos al otro lado de los barrotes, los mejores años, para mí, incluso, los más bonitos, créeme, te lo dice quien muy pronto enfilará la cuarentena y pactaría con el mismísimo diablo, que Dios me perdone, volver a los veinte aunque, eso sí, con la madurez de mi actual edad. Y tú te preguntarás, a qué viene este puto calvo con sus monsergas, quillo, no me ralles, pasa de mí, vete con tus muertos. Allá por mayo de 2030, o antes si los beneficios penitenciarios te lo permiten, conserves o no el pelo, te darás cuenta realmente de cuán preciosa es la vida. Por cierto, el pasado fin de semana fue tu cumpleaños. Decirte felicidades sería la mayor ironía del siglo, y del milenio si te las deseara.

Estás jodido, Miguel, y malvives jodiendo. Nadie tiene la culpa, Marta tampoco, de que tu infancia y adolescencia fueran una mierda, o no tan magnífica como esperabas. Cada uno pena con lo suyo, en todas las familias cuecen habas, y siempre encontrarás a alguien en peor situación que la tuya, aunque esto suene a consuelo de tontos. Y qué quieres que te diga, uno quisiera haber nacido rico, y aquí me tienes, dándole a la tecla, quemándome la vista y deseando que algún milagroso día me toque ese Euromillón al que ni siquiera juego. Pero el hecho de estar jodido, chaval, no es motivo alguno para que sigas jodiendo y jodiéndote, si bien esto último, lo de joderte a ti mismo, sinceramente, me importa un carajo, la verdad por delante.

¿De qué madera estás hecho para que, cuatro años después de asesinar a Marta, persistas en ser carroñero y seguir royendo el corazón de una madre con tus mentiras y falsas verdades? Pienso en la mía, Miguel, y se me parte el alma. No es literatura barata ni sentimentalismo de saldo. Es un dolor que parece iniciarse en el vientre, en lugar indeterminado, oprime el pecho y termina, inexplicablemente, en los ojos. Haz la prueba. Imagínate a la persona a la que más hayas querido y que más te haya querido –y no tiene por qué ser tu difunta madre, ya sabes–. Piensa y trata de sentir ahora el dolor que ella pudo sentir por ti. A eso unos le llaman empatía, yo simplemente hablo de ser persona.

El que cometieras una locura, Miguel, no quiere decir que estés loco, y qué triste que la mala leche te consuma por siempre jamás. ¡Cuánto tienen que corroer el rencor y la venganza! ¡Qué desgaste tan grande! Siete versiones distintas del crimen, el cadáver ahora aquí, ahora allá, ahora acullá, con unos familiares desesperados y una Sevilla anhelando dar sepultura a los cuatro huesos que queden de la malograda chica, cuatro huesos que para ti, a tenor de tu comportamiento y de esa necesidad de manipular y de ser protagonista, no serán nada, pero para ellos y para todos los que vamos por esta vida de buena fe, o al menos lo intentamos, traerán sobre todo descanso y verdad.

Porque aunque no lo creas, Miguel, te estás cavando tu propia tumba. Si quienes te rodearon en el caso, El Cuco, Samuel, Javier y María, han quedado estigmatizados de por vida, y allí donde vayan llevarán el nombre de Marta grabado a fuego en la frente, tú no tendrás paz ni se te permitirá tenerla cuando salgas de la cárcel por ese empecinamiento tuyo, so niñato, de ser un Judas. No te creas que sólo existe la pena que impone la ley; es muchísimo más dura la condena social. De ésta no te librarás, tenlo por seguro, y menos si persistes, cual real alimaña, en comerte el corazón de una madre.

En Sevilla, a 15 de abril de 2013.

[Respuesta imaginada a esta carta: Paso. No soy su hijo. Y yo no tengo madre].

P. D.

La parva. Desde aquí hago un encarecido llamamiento a las administraciones públicas para que actúen contra los padres que envían a sus hijos menores de edad a ser gorrillas en las inmediaciones del tanatorio de la SE-30. Y son tanto adolescentes como niños y niñas que rondarán los seis años. Por las tardes y también durante los fines de semana. Es una imagen realmente lamentable y, como se suele decir, hasta que no pase algo no se emprenderán medidas. El problema de los gorrillas es muy difícil de resolver, sí, pero cuando está por medio la infancia se requiere una actuación decidida, contundente.

La simiente. En un plantel de estrellas y estrellitas del fútbol caracterizado por excentricidades y lujos, de los que hacen gala incluso en estos tiempos de crisis económica –encabezado por Cristiano Ronaldo y David Beckham–, resulta más que loable que Sergio Ramos esté dando evidentes muestras de crear empresa y generar empleo. A veces no lo consigue, así fue el caso del mercado gourmet de las Naves del Barranco –en alianza con el torero José María Manzanares–, dado que el Ayuntamiento de Sevilla lo adjudicó a la oferta rival, y en otras parece que saldrán adelante, y ahí está el reciente comunicado del Consistorio de Espartinas anunciando la construcción de un centro comercial con 3 millones de euros de inversión y unos cien puestos de trabajo. A ver si realmente prospera y cunde el ejemplo.

La paja. Palabras y expresiones sin sustancia e irritadoras al oído y al sentido común a la hora justificar lo injustificable, el alarmante nivel de desempleo que sufre este país, ha habido para todos los gustos, tanto con el gobierno anterior como con el actual, desde esa que habla de “desaceleración en el ritmo de crecimiento del paro” hasta encomendarse a la Virgen del Rocío para que nos eche un capote. Pero me quedo con la calificación esgrimida por el secretario general del PP sevillano, Eloy Carmona, quien, ante la caída del paro del pasado marzo, sacó pecho pepero y lanzó un estos datos son históricos. Porque claro, 468 parados menos en una provincia que supera el cuarto de millón de parados y en un mes donde tiran del empleo los servicios por la Semana Santa es una cifra que hace historia…. gracias a Rajoy.

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Dejadez: la Andalucía de los Mayores

Si les pica, señores de la Junta de Andalucía, es porque ajos habrán comido. Le costó a mi compañero José Gallego hacer el reportaje Andalucía de los Niños, zona cero, porque, claro, con su nula información y la imposibilidad de entrar allí, se estaba intentando ocultar la ruina de este impresionante parque de maquetas sobre monumentos y espacios naturales de la comunidad autónoma que, en su día y por su singularidad, fuera una de las delicias de la Exposición Universal de 1992. Qué verdad es aquello de que ojos que no ven, corazón que no siente, y dejadez que no se revela al mundo…

Gracias al cielo, a ciertos periodistas nos queda aún un pelín de malicia –sin ella, a ver qué sería de esta profesión–, y ahí queda constancia de que la Andalucía de los Niños es fiel reflejo de la Andalucía de los Políticos Mayores. Sí, una Andalucía que se cae a cachos, con una administración regional dedicada simple y llanamente a sobrevivir, sin iniciativas que hagan a uno quitarse el sombrero y decir, oye, chapó, jugando otra vez a los pactitos de concertación social que, a estas alturas y con estos niveles de paro, no se los cree nadie, y, para más inri, con una oposición parlamentaria que ni tiene líder ni puede dar ejemplo de nada, salvo, eso sí, de mentiras electorales. Vaya plan.

Me dirán ustedes, Juan, te has pasado, la Andalucía de los Niños no es para tanto. Sí, lo es, puesto que, hoy por hoy, ese recinto constituye un auténtico monumento a la desidia de la administración pública –así como otros de la tecnológica Cartuja 93, tales como los aparcamientos del Charco de la Pava y el Jardín Americano, que no dependen del Gobierno autonómico, sino del Ayuntamiento de Sevilla, al que ya puse a caldo en su día–.

Primero porque, allá por las vísperas de la Expo, costó la nada despreciable cantidad de ¡800 millones de pesetas!, que dos décadas atrás valían muchos más que los 4,8 millones de euros al cambio actual. Segundo porque muestra una absoluta falta de respeto al dinero de los contribuyentes, ya que si te lo has gastado, al menos no lo desperdicies, cuánto sudor ganarlo y pagarlo y cuán poco te supone arrojarlo, sí, por la alcantarilla. Tercero porque es un ejemplo de la plena ausencia no sólo de capacidad, sino también de voluntad, de imaginación y de visión de futuro a la hora de sacar provecho y rentabilizar económica y socialmente las inversiones que llevan por título cultura. Cuarto, y al hilo del anterior argumento, porque si eres incapaz, admítelo y confía en un tercero, vía colaboración, vía cesión, vía lo que sea, antes de que sea irreversible, y aquí, por cierto, me pregunto qué hubiera pasado si el parque de maquetas se ubicara en una ciudad gobernada por los socialistas, y no en la popular Sevilla. Quinto porque el alegato de que no hay presupuesto no me sirve cuando, a la larga, si quieres recuperar lo perdido, el desembolso será mucho mayor que el necesario para la conservación. Y sexto y último, porque si esta cosa no te interesa lo más mínimo y quieres dejarla caer, venga su muerte por inanición o hasta que alguien recoja a la moribunda –dicen ahora que hasta tres empresas están interesadas, no una, ni dos, sino tres, y que incluso harán un concurso público para tanta oferta, supondremos que a precio de saldo y para el desguace–, reconócelo y no andes con medias verdades, que de éstas y de mentiras, de unos y de otros, estamos ya hartos.

Me replicarán desde la Consejería de Hacienda y Administración Pública, la responsable de esta Andalucía en pequeñito, que, tal y como está el patio, con crisis, paro, recortes y demás, qué necesidad hay de dedicarle esfuerzos y urgencias a tan poquita cosa. Mi respuesta será ésta: sumando cositas, una, dos, tres, se construyen grandes cosas, mientras que, al revés, tan sólo se edifican castillos en el aire, cuyos eslóganes políticos sin cimientos reales, tipo concertación social o segunda, tercera, cuarta o quinta modernización de Andalucía, terminan como el cercado de maquetas de la Expo: cayéndose a cachos.

Mi querida consejera de Hacienda y Administración Pública, Carmen Martínez Aguayo: Se ha llevado estos días los titulares de prensa por extender la responsabilidad política del caso de los ERE a José Antonio Viera y a Antonio Fernández, los ex de Empleo en tiempos del fraude con los fondos públicos para los expedientes de regulación de empleo y la paz social. Sí, bienvenida sea su gran osadía, que, dicho sea de paso, no implica novedad alguna, sino que simplemente pone palabras a lo que la inmensa mayoría de los ciudadanos piensa al margen de aquella pantomima que fue la comisión de investigación en el Parlamento regional. Pero lo de la Andalucía de los Niños, señora mía, es un problema de gestión y, a tenor del nombre del cargo que usted ejerce, ante todo, en esta época de crisis económica y de escalofriante desempleo, se le exige gestionar y administrar, y no jugar a la política. Es ahí donde se calibra la Andalucía de los mayores, y no la de los niños.

P. D.

La parva. En la última junta directiva de la CEA, tan sólo una persona alzó la mano para pedir detalles de las cuentas de la patronal y de sus pérdidas en 2012, y tampoco es que se le dieran muchas explicaciones al susodicho, ahí tiene usted a nuestro tesorero, quede algún día con él. La anécdota da idea de que, hoy por hoy, no existe opositor para disputar la presidencia a un Santiago Herrero por los siglos de los siglos, pese a la expectativa que ha generado el joven Miguel Rus y por mucho que no pocos empresarios rumien la desconfianza ante la competencia que podría implicar una CEA prestando más servicios y cobrando.

La simiente. Y seguimos con la andaluza Confederación de Empresarios de Santiago Herrero. Joan Rosell, presidente de la CEOE, se traslada hoy a Sevilla para pronunciar una conferencia en la sede de la CES, sita en la plaza de la Contratación, donde está la casa de la Cámara de Comercio, ya se sabe, ambas asociaciones empresariales están ahora hermanadísimas. Pues bien, en este acto, ¿le trasladará Santiago Herrero a Joan Rosell su queja de la gravísima pérdida de la imagen pública de la CEOE como organización empresarial, tal y como denunció en la reciente asamblea anual ordinaria de la CEA? Por cierto, después del nuevo ERE en la CEA, a ver cómo interpretamos la imagen de ésta…

La paja. Y para rematar, otra de empresarios. Mi querido Miguel Rus: Mucho cuidado con las puñaladas, tanto las que usted ejecuta en el seno de la CES como las que usted recibe, no sólo desde dentro de esta patronal, sino también desde fuera. No son pocos los descontentos, si bien en su descargo hay que reconocer que cualquier reforma causa dolor, en especial en organizaciones donde hubo un establishment que siempre se consideró intocable. Dos consejos, y perdone mi atrevimiento. Primero, la CES es una organización que presta servicios a sus asociados, y esto hay que tenerlo en cuenta al gestionarla como empresa. Y segundo, cuídese del toro manso, el bravo se ve llegar.

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¡Otra ronda! El proveedor paga

Y ahora que llega la Feria de Abril, oye, te invito a mi caseta, calle del torero tal, número tanto, con cadenetas y farolillos, a bailar, a bailar, a bailar, alegres sevillanas, todo el mundo a bailar, mi traje de chaqueta, mi corbata y mi puro, pico del pañuelo saliendo del bolsillo, véanme todos en este carruaje de caballos, negras gafas de sol y llevándome la mano al sombrero de ala ancha, ligeramente inclinado sobre mi sevillanísima cabeza, para saludar con distinción a los míos, soy, sí, el amo del Real, ni se nota, bendita apariencia, que estoy pelao, ni un euro tengo, en casa, Avecrem para el caldo, pero, insisto, te invito a mi caseta, yo pido las rondas para mí y mis amigos, y tú pagas.

Queda muy bien eso de lanzar al mundo que, por primera vez en equis años, los mismos que gobernó la izquierda en esta ciudad –a la que, por cierto, tampoco eximo de la roncha que les dejó–, las empresas municipales han logrado cuadrar sus cuentas y miren, miren, qué bonito el recién parido superávit. De entrada, este indicador contable, el del superávit, es a una sociedad pública lo que el blanco al negro, es decir, nada. Muestra fortaleza, dado que revela si los fondos propios (capital más reservas) son positivos o negativos (en este último caso, déficit). Sin embargo, como todo depende del dinero que aporta el Ayuntamiento y de la intención de éste de mantener o no un servicio público vía aportaciones o subvenciones, si hay superávit, chapó, y si no lo hay, pues tampoco pasará nada, ya saldrá más dinero de las arcas locales o, en su defecto, la empresa se irá al garete.

Dos ejemplos. Primero: ¿Hay déficit en Sevilla Global o Giralda TV? Para ellas, ni un euro más, ciérrense. Segundo: ¿Hay déficit en Lipasam o Tussam? Uy, estamos aquí hablando de limpieza y transporte urbano, éstas son palabras mayores, servicios públicos con mayúsculas, háganse los ajustes contables necesarios en ambas sociedades y, sea como sea, espántese el fantasma de la liquidación que merodea con la tijera presupuestaria y el saneamiento local impuestos por el Gobierno de Rajoy. Y ahora, una pregunta: ¿Esto sería posible en una empresa privada? No. Si en ésta se agota la teta, no habrá leche de la que seguir mamando.

Dicho esto, vayamos a Lipasam. Canta superávit el responsable de la misma, Maximiliano Vílchez, también delegado municipal de Urbanismo. Es verdad, ahí está la contabilidad –con su balance y su cuenta de pérdidas y ganancias– que así lo constata, y, además, con una menor aportación económica del Consistorio. Éste ha puesto menos parné y, por tanto, el coste del servicio para los contribuyentes ha sido menor y, para cuadrar el círculo, ha rebajado la deuda financiera –léase, con los bancos–. Hasta aquí, magnífico. Pero si profundizamos en los números, encontraremos algunas hechuras que hacen fea a la criatura.

Por un lado, la deuda contraída con los proveedores se duplica, triplicándose el plazo aconsejado –y a partir de 2013 obligado– para afrontar los pagos. Y, por otro, desde Lipasam se libera un préstamo para aliviar los problemas de liquidez (rescatar) a Tussam. ¿Conclusión? Se carga sobre las espaldas de los proveedores unas cuentas que, de cara al público, vienen requetebién presentadas…

No sólo ocurre con Lipasam. En la contabilidad de la empresa municipal de transporte se reconoce que se supera con creces el plazo legal de liquidación de las facturas pendientes con las empresas que le suministran bienes y servicios. Es más, reseña, seis de cada diez pagos no se efectúan en plazo legal, y se tarda como media la friolera de 195 días, el doble que un año antes. Son datos oficiales de Tussam. Su responsable, Demetrio Cabello, a la sazón delegado municipal de Seguridad y Movilidad, también presumió de superávit, de resultados positivos, de menor endeudamiento financiero.

No queda ahí la cosa. Un paso más. Cojamos las cuentas del Ayuntamiento analizadas por el interventor municipal, quien ha advertido de que ahora se tarda mucho más en abonar a los proveedores que antes de concebir el plan de ajuste municipal que hacía posible que se recibiera el dinero del Instituto de Crédito Oficial para pagar ¿a quiénes? Precisamente a los proveedores.

¿Buena gestión? Se están enderezando las cuentas locales con un menor presupuesto, estrategia loable. Toca apretarse el cinturón, aumentar la productividad y aminorar los gastos. No obstante, se está pagando a la banca y –esto clama al cielo– presumiendo de administración rigurosa y diligente cuando son los proveedores los que, con la demora creciente en los pagos y los préstamos entre empresas municipales, soportan el ajuste impuesto por el equipo de municipal de Juan Ignacio Zoido. Esto es fanfarronear con el dinero ajeno, además de una patada hacia adelante que pone en duda la capacidad para, a lo largo de 2013, cumplir la legislación europea que exige saldar las facturas en 30 días como máximo. Venga, otra ronda, que seguirán pagando ellos. A gorronear…

P. D.

La parva. No debe sentar nada bien que a una administración como la andaluza gobernada por la izquierda (PSOE e IU) le haya dicho la Inspección de Trabajo que ha ido en contra de sus trabajadores vulnerándoles su derecho a la huelga. Ha ocurrido con el conflicto de los MIR, pues ha dado la razón a los médicos residentes que denunciaron su sustitución durante el paro indefinido que protagonizaron los pasados meses de noviembre y diciembre –próxima parada, los juzgados de lo Social–. Y es que en el SAS no se notan las huelgas. Al contrario, cuando se convocan, hay incluso más médicos trabajando…

La simiente. Desde aquí, felicidades al equipo del Centro de Coordinación Operativa de (Cecop) de Sevilla por su labor informativa en las redes sociales durante toda la Semana Santa. El hecho de haber tenido al instante los detalles sobre dónde se ubicaban cada cruz de guía, cada paso, cada palio, no sólo ha sido de gran utilidad a los medios de comunicación, sino que, sobre todo, ha marcado un antes y un después a la hora de organizar las rutas de los cofrades para contemplar el paso de las hermandades por el Centro de la capital. El dedo deslizando la pantalla del móvil para ver el Twitter del Cecop a través de la cuenta Sevilla Participa (@Ayto_Sevilla) era una estampa habitual. Todo un acierto.

La paja. El alcalde de La Roda de Andalucía, Fidel Romero (IU), asegura que, de aprobarse la Ley de Régimen Local en los términos concebidos por el ministro Montoro, se declarará insumiso, y sólo la Guardia Civil sería capaz de echarlo de la Alcaldía, que para eso fue elegido democráticamente por sus vecinos. Sí, señor Romero, así se habla, gran lección democrática la suya. Porque, claro, en este país, las leyes de derechas que no gustan están para no cumplirlas, ¿verdad? Pues no. A usted lo ha colocado su pueblo y a Mariano Rajoy lo ha colocado mayoritariamente el pueblo español. Y le guste o no, la ley es la ley. Lo contrario sería la selva para que cualquier ayuntamiento se saliera de madre.

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