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Multiplicaos por cero

No conozco la trayectoria personal de Ana Botella más allá de ser la mujer del expresidente del Gobierno José María Aznar y de haber ejercido sobre éste grandísima influencia. Eso sí, ni por asomo me imagino a la actual alcaldesa de Madrid, salvo bondad llevada en la más estricta intimidad, andando por barracones para, caridad humana –y, en su caso, también cristiana–, llevar comida a los mendigos y condones a las putas. Yo voluntaria, sí, diría ella, pero con la cara lavada y recién peinada, traje de chaqueta y perlas al cuello, muy al estilo de Pitira Ridruejo, y sólo para el día de la banderita de la Cruz Roja, soy una chica yeyé, o saraos de aristócratas y farándula tipo El Rastrillo.

Pues bien. A la señora regidora se le ha ocurrido que los voluntarios, a los que yo, el que escribe, rindo sincera pleitesía, podrían asumir, sin cobrar, por supuesto, servicios sociales que, debido a la crisis económica, corren peligro porque ayuntamientos como el suyo no tienen para estas cosas, para otras sí, ni un duro. La solidaridad, mi querida Botella, ha de predicarse en primera persona, así que le sugiero pequeñísimos sacrificios, por ejemplo, renunciar a su sueldo de alcaldesa, que ya lo cobra bien su marido, quien, además, tiene pensión asegurada de por vida, recomendar a sus hijos e hija y, de paso, también al yerno, Alejandro Agag, que atiendan comedores de beneficencia y, si me apura, mandar, repito, mandar, al señor Aznar que critique los recortes sociales del nuevo Gobierno, como tanto criticó, dentro y fuera de España, las políticas del anterior.

Puestos a pedir, que Mariano Rajoy, presidente del Ejecutivo central, secunde la propuesta de la mujer de su amigo, y esto de amigo va con suma ironía, y considere voluntarios a los 5.273.600 desempleados que hay en España. Venga, todos a realizar servicios sociales, y paro resuelto. No, alcaldesa, no. Voluntariado y voluntario son palabras mayores que, a tenor de su sugerencia, creo sinceramente que no comprende.

Aún recuerdo mi primer móvil, era un ladrillo, y que media España no tenía cobertura. El desarrollo de la tecnología ha hecho virguerías con el aparatito, ya sólo le falta que te haga de comer, el mapa no tiene sombra alguna, y, gracias a la competencia, se ha abaratado la telefonía. Salvando las diferencias, saco a relucir esta evolución para denunciar el apagón temporal a las primas (ayudas) a las energías renovables impuesto por el ministro de Industria, José Manuel Soria. Sin dinero no hay ni investigación ni desarrollo y, así, las compañías serán siempre las mismas y con los precios de la electricidad, como está visto, harán lo que les dé la gana.

Me podrán alegar ustedes, y con razón, que ese despliegue tecnológico, salvo subvenciones públicas puntuales (y no tan puntuales), lo ejecutaron las compañías operadoras por su cuenta y riesgo, esto es, con inversión propia, porque sabían el gran mercado que se les abría por delante. Sí, es verdad, pero en el caso de las energías limpias cabrían dos excepciones. La primera, que las grandes eléctricas españolas, las que manejan el cotarro, con dinero suficiente y negocio asegurado, no despliegan, y menos en estos tiempos de crisis económica, la necesaria labor investigadora para abaratar las tecnologías renovables, a excepción de la eólica en un país, por cierto, con menos viento que sol. Y la segunda, que pensar en verde no es ya una opción, sino una obligación, a ver si vamos a volver a la prehistoria del petróleo.

Me pregunto si el Gobierno central ha calculado bien si compensa eliminar 160 millones de euros en primas, que es su previsión de ahorro en un año, y cuánto será el coste del parón transitorio en mayor desembolso en fuentes fósiles (crudo, carbón, gas), en impacto medioambiental y, por último, en frenazo a la tecnología, sin contar con la mala imagen internacional –aún más– que se traslada ante el vaivén de una legislación energética que ahora te da, ahora se lo piensa, ahora, sin aviso, te quita. Eso, mi querido Soria, es inseguridad jurídica, y, así, las nuevas empresas no invierten, para contento, quizás, de las de siempre. Se trata de una cuestión de apuesta estratégica, y la del Gobierno de Mariano Rajoy, ya se percibe, no va, en materia energética, por lo nuevo, sino por lo viejo, a deshacer lo hecho.

Y María Dolores de Cospedal merece ser el tercer protagonista de esta entrada de La Siega. La envidio. Sí. Su capacidad de trabajo me tiene asombrado. Eso de combinar la Presidencia de Castilla-La Mancha con la Secretaría General del PP nacional, con sus múltiples ruedas de prensa, ha de ser agotador, ¿no? Salvo, mi querida De Cospedal, que le esté dedicando más tiempo al partido que a la comunidad o restando a la comunidad tiempo para el partido, espero que no –mucho me temo que sí– pues entonces ya no la envidiaría nada. Sería la labor de multiplicarse por cero, Bart Simpson dixit, la misma que cabría decir de José Manuel Soria y Ana Botella.

P. D.

La parva. Ya se conocen los sueldos que recibirán Antonio Pulido como copresidente de Banca Cívica y Braulio Medel como presidente de Unicaja Banco. Sus retribuciones superarán holgadamente a las del presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán. Venga, consejero de Economía, Antonio Ávila, dígale a ambos directivos que renuncien a la sustancial diferencia y que se ajusten al salario de Griñán, como dice la ley regional de las cajas de ahorros, cuya reforma usted dijo que conllevaría una limitación de las retribuciones de los cajeros. ¡Ah! Que no son cajeros, sino banqueros, aunque las cajas sean dueñas de sus bancos, y sobre las cajas la Junta de Andalucía puede mandar pero no sobre los bancos, que son sociedades anónimas. Pues sí, en efecto, así es. Dígame entonces de qué le sirvió vender la reforma de la norma andaluza como un coto a los cajeros. Al final, un querer y no poder.

La simiente. Gran iniciativa la de la inteprofesional de las frutas y hortalizas Hortyfruta de atraer a Almería a la actriz alemana Esther Schweins para promocionar la huerta tras el mazazo a su imagen por la crisis del pepino que, injustificadamente, desató su país. La guapísima actriz, muy conocida en Alemania por participar, sobre todo, en series de televisión, ha sido elegida como imagen de la campaña We Care, You Enjoy, que la asociación agroindustrial pondrá en marcha en ese país y también en el Reino Unido y Austria para promocionar el consumo. Esther Schweins visitó los invernaderos y los almacenes de comercialización y se hizo, lógicamente, las fotos. Y otro respaldo hacia el sector, muy dañado en su imagen internacional, ha sido el dispensado por el cantante almeriense David Bisbal, en un vídeo divulgado por la organización agraria COAG. Personajes que arrastran a las masas.

La paja. A uno se le cae el alma a los pies cuando escucha el penar de un autónomo, amigo para más presión sobre el alma, que tiene ahora que abonar a la administración el IVA por trabajos facturados muchos meses atrás a otra administración y que ésta no paga. Una auténtica aberración del sistema, pero ahí lo tenemos, desembolsando el impuesto no vaya a ser que, por demora, le coloquen un recargo o, caso límite, le embarguen lo que le puedan embargar. Sobre su esfuerzo recaerá el sacrificio, pero no pasa nada. Siempre tendremos a una administración que asegura pagar sus facturas en tiempo razonable y cuyos representantes hablan hoy de 1,4% como déficit público, mañana, del 3%, y pasado, que no existe contradicción entre ellos, válido es el primer porcentaje, el segundo fue un desliz, por mucho que quien pronunciara el doble fuera quien realmente elabora las cuentas.

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Montoro: Ni p… izca de gracia

Tengo impresa en la retina la sonrisa burlona de Cristóbal Montoro cuando, allá por principios de 2009, durante el ciclo de conferencias Los Diálogos de El Correo de Andalucía, se refería a los males de Caja Castilla-La Mancha (CCM) creados, dijo, por los gestores socialistas. El tiempo, que todo lo pone en su sitio, es ésta una gran verdad, hizo que se tuviera que callar la boca con la caída en desgracia primero de Cajasur, donde mandaban sus amigos los curas, y después en la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), aquí, para mayor bofetada, quienes administraban eran más amigos todavía, los del PP, partido del que entonces era su coordinador económico.

Tengo impresa en la retina la sonrisa burlona de Cristóbal Montoro cuando, el pasado 13 de enero, durante la apertura del congreso regional del PP-A, echaba pestes sobre los presupuestos de Andalucía que, comentó, tienen inflados sus ingresos y se han elaborado previendo un escenario económico que, por optimista, resulta increíble. Es una lástima que no se hubiera pronunciado antes y en semejantes términos con respecto a las cuentas de comunidades gobernadas por los suyos, sobre todo la valenciana, y les hubiera enmendado la plana a quien ahora se sienta en el banquillo por los trajes de la Gürtel y a su sucesor en la Presidencia de la Generalitat.

Tengo impresa en la retina la sonrisa burlona de Cristóbal Montoro cuando, el pasado fin de semana, durante la presentación de los cabezas de lista provinciales de su formación política a las elecciones autonómicas del 25 de marzo, hablaba de la opacidad del presupuesto de la Junta de Andalucía y a la cola de proveedores que se agolpa a las puertas de la misma. Este comentario, que conste, no abriga a la consejera de Hacienda, Carmen Martínez Aguayo, cuando afirma que paga en tiempo razonable todas sus facturas. No sé qué entiende ella por razonable. Si su nómina se retrasara cinco o seis o siete meses, seguro que su percepción de lo razonable cambiaría por completo y ya no sería tan razonable.

La sonrisa burlona de Cristóbal Montoro se le borraría el pasado viernes cuando, en el transcurso del Consejo de Ministros, le echarían un rapapolvo por su entrevista a una publicación alemana en la que, dijo, no estaba muy seguro de si se cumpliría o no el objetivo de déficit comprometido con Europa, mientras que el ministro de Economía, Luis de Guindos, declaraba a otro diario, en este caso estadounidense, que sí. En ausencia del cabeza visible y único en materia económica, que Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, quiso reservarse para él, confiriéndole, así, primerísima importancia, la manifiesta bicefalia conformada por Montoro y De Guindos dará problemas, no está dispuesto el primero a sólo ejecutar lo que el segundo piensa.

La sonrisa burlona de Cristóbal Montoro se le borraría tras ese Consejo de Ministros cuando, en medio de la habitual rueda de prensa posterior a la reunión, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, corrigió al irónico titular de Hacienda. El compromiso con el déficit, explicó, se cumplirá, vamos que si se cumplirá, cíñete al mismo y déjate de ponerlo en dudas, que has cabreado a la Comisión Europea, a los mercados y a nuestra cruel prima.

La sonrisa burlona de Cristóbal Montoro se le borraría hoy cuando, por la mañana, se desayunaba los peores presagios del Banco de España, que pronostican para 2012 una severísima recesión económica, vergüenza, pero que mucha, debiera darles a quienes, populares ellos, pregonaron en campaña electoral que, con Rajoy, solucionar la crisis era cuestión de días. Esas previsiones, malas, muy malas, cuestionan que los planes del Ejecutivo para atajar los números rojos del conjunto del Estado pasen exclusivamente por recortar, dejando, pues, de lado el necesario impulso a la actividad productiva, la única que puede generar empleo y recuperar el consumo.

La sonrisa burlona de Cristóbal Montoro se le borrará, por último, cuando tenga que revisar la estrategia de ajustes presupuestarios, que serán aún más duros pues la caída del PIB deparará, por lógica, una reducción de ingresos en todas las administraciones públicas vía impuestos y un incremento del gasto en prestaciones por desempleo, porque la mayor desgracia será precisamente ésta, la subida del paro. Y será entonces cuando asista a cómo Rajoy se traga otra vez sus palabras, los españoles no soportarán más carga fiscal, como ya en su día se tragara aquéllas que desterraban cualquier aumento tributario si accedía a La Moncloa. Siempre, eso sí, podrá alegar, como lo ha hecho, que no que quedaba otra opción.

No, señor Montoro. Su sonrisa burlona no me hace ni p… izca de gracia.

P. D.

La parva. Ya tenemos aquí el rosario de pisos en venta por parte de bancos y cajas de ahorros tras el aviso del Gobierno de que tendrán que provisionar (tener aún más reservas) buena parte de sus activos inmobiliarios, no sólo viviendas, sino también suelos. Quizás tarde, muy tarde. Eso sí, la oferta, con rebaja de precios, se verá impulsada con la decisión del Gobierno de Mariano Rajoy de recuperar para todos los contribuyentes, y no sólo para aquéllos con rentas más bajas, la deducción en el IRPF por hipotecas rubricadas para la vivienda habitual. Eso sí, miren bien las rebajas, porque los ganchos son eso, ganchos, y si las casas están o no vinculadas a un préstamo hipotecario con la entidad financiera en cuestión, puesto que, tras las grandes letras, se esconden intereses nada ventajosos para el cliente. Y es que, ni aun al borde de la asfixia, las entidades facilitarán duros a pesetas.

La simiente. Hay una iniciativa de Unicaja que merece un reconocimiento por cuanto contribuye a la divulgación de los temas financieros precisamente en unos momentos en los que las finanzas, quizás más que nunca, condicionan tanto la economía general como la personal. Se trata de las jornadas Educación financiera para todos, organizadas por la entidad malagueña con el fin de acercar a los estudiantes de bachillerato al mundillo del dinero, el ahorro y la inversión. Cien centros educativos andaluces se han beneficiado de esta labor formativa, que se complementa con la llamada Olimpiada Financiera para los alumnos participantes en aquéllas. Pero, al margen de los escolares, también el público en general tiene la posibilidad de acceder a este tipo de información con explicaciones muy sencillas a través del portal Edufinet. Merece la pena echarle un vistazo (www.edufinet.com).

La paja. ¿Y nos quejamos de la burocracia española? La Unesco podría perfectamente haber sido protagonista de nuestro Mariano José de Larra y de aquello del vuelva usted mañana. Miren, señores de la cultura y del conservacionismo. Sí a la Torre Pelli o no a la Torre Pelli. Lo que no se puede hacer es demorar años un dictamen sobre una inversión de cientos de millones de euros y miles de empleos en una situación de gravísima crisis económica y laboral en España, y menos que salgan sus voceros a decir puede ser que sí o puede ser que no, pero paralice las obras seis meses hasta que nos reunamos. Cierto y verdad es que la agenda de la Unesco no puede estar condicionada por un solo proyecto y que su cobertura es mundial, pero hombres de dios, basta ya, que vosotros tenéis trabajo y hay en España millones de familias si él, eliminad esta incertidumbre de una vez por todas…

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Engañabobos

Caso número uno. Aquí y allá, a este lado y al otro, la geografía española queda salpicada por promociones inmobiliarias terminadas o sin estarlo pero, en cualquier caso, sin vender. La mayoría pertenece a la banca, que se las quedó por impagos de los promotores, al igual que miles y miles de casas desperdigadas que pasaron a sus manos tras ser embargadas y deshauciados sus propietarios, qué dices, propietario tú, no, propietario yo, te concedí la hipoteca. Pregunto a un director de oficina. ¿Por qué bancos y cajas de ahorros no rebajan sustancialmente el precio y facilitan los préstamos para así dar salida a tan abundante cartera de viviendas? Se encoge de hombros, son decisiones, dice, que vienen de arriba.

Los de arriba han preferido aguantar hasta el punto de generar ellos solitos, por sí mismos, otra burbuja del ladrillo. Sí. No existe otra explicación al escaso descenso que revelan las estadísticas oficiales del mercado español de la vivienda, el 16,40% para la libre, el 3,08% para la protegida, sea la fuente el Ministerio de Fomento. No se corresponden semejantes porcentajes con la aguda crisis económica que soportamos ni tampoco con los informes ténicos que nos hablan, y advierten, de la sobrevaloración. Pero las entidades han dicho: ahora sólo provisionamos (reservamos dinero ante posibles pérdidas) en nuestros balances una parte de estos activos sin salida y, además, damos por cuentagotas las hipotecas, no vaya a ser que se conviertan en dudosas y nos jodan las cuentas (aún más).

Este engañabobos, sin embargo, podría cambiar desde el momento en que el Gobierno de Mariano Rajoy, y con él el Banco de España obliguen a bancos y cajas a provisionar y cargar, por tanto, contra sus propios beneficios todo el ladrillo que arrastren. Banesto ha sido el primero en hacerlo, en las próximas semanas vendrán otros muchos. Es más. Si lo hubieran hecho antes, más de cuatro habrían arrojado o abultados números rojos o tremendos recortes en las ganancias, pero no es su fuerte la sinceridad. Tanto tiempo presumiento de fortaleza y miren cómo están y cómo estamos.

Caso número dos. Existe un corralito en nuestro país. Sí, asusta la palabra, pero es así. No tiene otro nombre el engañabobos, o timo de la estampita, de las llamadas participaciones preferentes, unos productos financieros de alta rentabilidad y mucha letra pequeña que básicamente funcionan bajo esta fórmula: tú me das dinero y yo te garantizo un elevadísimo interés. Parece un depósito, ¿no? Pues no. Se trata de una inversión de grandísimo riesgo porque, además de que tan sólo se puede recuperar a su vencimiento, por supuesto siempre a muy largo plazo, o traspasándola (vendiéndola) a un tercero en el mercado secundario, cabe incluso asumir las pérdidas de la entidad. Si no hay beneficios para pagar, a ver de dónde saco para pagarte, por muy preferente que sea tu participación.

Complejas pero comercializadas, como otros tantos productos, con la opaca información que caracteriza a nuestras finanzas, se generalizaron las emisiones tanto en bancos como en cajas de ahorros como vía para reforzar su capital en tiempos en los que afloraban ya sus problemas para financiarse en los mercados. Y los clientes cayeron. ¿Qué pasa ahora? Que intentan recuperar su dinero y no pueden. Si acuden a la entidad, ésta alega que no hay aún vencimiento y que no es un depósito, sino una inversión. Si acuden al mercado secundario, los descuentos hacen que pierdan la mitad de su valor. Un corralito.

Como la banca siempre idea soluciones a su conveniencia, qué verdad es el dicho de que la banca nunca pierde, ha puesto ahora de moda la palabra canje. Te cambio tus preferentes por acciones. Yo salgo reforzado y no suelto un euro y tú te quitas un peso de encima. Eso sí, cotizo en bolsa y mis títulos suben o bajan, así que puedes ganar o perder.

Caso número tres. En este nuevo mundo de internet y en esta ola de reestructuración de las cajas de ahorros, por qué la llaman reestructuración cuando quieren decir cierre de oficinas y echar personal, cobremos comisión por cualquier apunte que hagamos en ventanilla, por ejemplo, un euro y medio. Abuelita, usted que cobra una mierda de pensión, porque es una mierda, aquí el nombre sí se ajusta a la realidad, págueme un euro y medio por la luz, el agua o la comunidad si no tiene domiciliados los recibos o traiga aquí su pensión que, aunque sea una mierda y le daré un interés de mierda, refuerzo mi liquidez.

Y la abuelita, que ni entiende de internet, ni de router, ni de wifi, ni de contraseñas digitales y que la domiciliación le da pavor porque es muy celosa de su dinero, abona su comisión de euro y medio, que fueron tres porque dos recibos llevaba, en una caja de las que presumen de ser muy sociales. Visto por mis ojos el pasado 4 de enero. Y con ella, pobrecita mía, cierro por hoy este tercer y último engañabobos.

P. D.

La parva. Tras dos legislaturas socialistas en el Gobierno de la nación, expresión ésta que gustara especialmente a Manuel Chaves en los tiempos en que él presidía la Junta de Andalucía y José María Aznar lo hiciera en España, casi habíamos olvidado la palabra confrontación, la del Estado con la comunidad, y a la inversa. A un tiro de piedra de las elecciones autonómicas, regresa con toda su crudeza. Me lo esperaba de José Antonio Griñán, de sus consejeros y de Javier Arenas, presidente del PP-A, al fin y al cabo es la contienda política, la más reñida de toda la democracia. Pero, sinceramente, no me la esperaba de Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda. Convocar sólo a los consejeros económicos de las autonomías del PP se antoja muy sospechoso, sepan ustedes antes y de primera mano qué voy a hacer, y digan sí buana. Montoro debería tener en cuenta que, además de ministro de toda España, este país no está para sospechas.

La simiente. Palos hasta en el cielo de la boca le di al conde de Salvatierra, Cayetano Martínez de Irujo, cuando dijo lo que dijo de los jóvenes jornaleros andaluces y el PER. Justo es reconocer su arrepentimiento que, sinceramente, no creo que haya sido de cara a la galería, aunque, de paso, también le vale al hijo de la duquesa de Alba para lavar su imagen de señorito. Trabajito le habrá costado, en su orgullo y en su nobiliaria planta, recibir a los jornaleros y acudir, sin caballo, a la cuna de estos trabajadores de la tierra, Marinaleda, y a El Humoso, finca del duque del Infantado que en su día ocuparan y consiguieran explotar. Pero lo ha hecho y se ha comprometido a abordar proyectos conjuntos, a ver si es verdad y salen adelante. Si así fuera, además del tirón popular y de imagen que tendría para ellos la Casa de Alba, conllevaría también un cambio en la visión que de la agricultura de Andalucía, los jornaleros y el PER tienen de Despeñaperros para arriba.

La paja. Que quiere media docena, poco más. El Ejecutivo de Mariano Rajoy pretende impulsar una tercera oleada de fusiones en la banca española bajo dos supuestos principales. El primero, que haya menos grupos de cajas de ahorros. Y el segundo, que estos últimos, si no pueden ser absorbidos por las cajas solventes, vayan a parar a los bancos. Y todo ello en aras de la solvencia bancaria y de la reputación internacional de nuestra banca, muy dañada porque a saber qué esconde aún bajo la alfombra. Media docena… Por muy grandes que sean, ¿no da pavor tanta concentración de entidades financieras? Y es que no hace falta hacerse gorda para ser -o aparentar- fortaleza, y ahí tenemos el ejemplo de Banca March, que puede presumir de solvencia en toda Europa pese a ser, digamos, canija. La verdadera importancia radica en la solvencia de sus directivos, en sus cabezas amuebladas, sin ideas estrafalarias ni servilismo político, que han sido los grandes lastres de las cajas de ahorros.

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El orden criminal del mundo

En medio de tanta crisis económica y desempleo, cuesta muchísimo trabajo, y hasta pereza, pararse a pensar. Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos, reflexiones harto peligrosas, podrían incluso conducirnos al suicidio, tentación que sufrió el pintor francés Paul Gauguin tras terminar su famoso cuadro. El miedo, sobre todo al paro, nos atenaza en exceso, nos bloquea, somos el pesimismo personalizado, nos dejamos arrastrar. Creo, pues, llegado el momento propicio para una pausa, hagámosla.

Soy poco proclive a las teorías de las conspiraciones y a la idea de cuatro señores, por llamarlos así, freno los insultos que pujan por salir de la boca a borbotones, controlando el mundo de la economía y de las finanzas, pero me temo que es así, y lo es desde el instante en que las finanzas controlaron, y se adueñaron, de la propia economía. Nada impide que una máquina de algoritmos matemáticos haga malabares especulativos contra los Estados, aunque lo peor de todo es, sin duda alguna, que esos mismos Estados, apelando a la dictatorial libertad de mercado y, por tanto, a la dictatorial libre circulación del dinero, siguen sin poner coto a maniobras tan socialmente delictivas, mas no punibles.

Los paradigmas de la libertad, EEUU y el Reino Unido, se oponen incluso a gravar, a través de la denominada tasa Tobin, las transacciones financieras internacionales consideradas más abusivas, ésas concebidas para el cortísimo plazo, el lucro en estado superlativo, ahora te compro y ya te tengo vendido. Curioso que lo hagan precisamente los dos países que acogen en sus territorios las sedes de los mayores fondos y bancos de inversión –que conste, la inversión puede ser buena y mala, yo me refiero sólo a la mala, a la dañina– y de las agencias de calificación de la deuda pública y privada, cuyos accionistas, qué casualidad, son aquéllos, intereses cruzados, no me lo nieguen, aquí hay gato encerrado, confabulaciones, conspiraciones.

A los países con problemas, entre ellos España, les han imbuido la férrea doctrina de que sólo recortando y recortando será posible que levanten cabeza. En cierta medida es verdad, lógica la secuencia: menos gastos y más ingresos reducen el déficit y, por tanto, la deuda, de ahí que las necesidades de financiación bajen y, con ella, la dependencia actual de los especuladores. Y aquí vemos con suma claridad cómo la economía queda subyugada por las finanzas, un vasallaje cuya mayor opresión la sufren, por largo tiempo, los ciudadanos.

Me explico. Pienso en los ajustes presupuestarios emprendidos ya por el Gobierno de Mariano Rajoy. Recorte de gastos, que en parte afectan a los ciudadanos –bienvenidos sean, en cambio, los que menguan la estructura y organigrama de las administraciones públicas– y subida de impuestos, que afectan también a los ciudadanos, y todo condicionado a la rebaja de los números rojos en las cuentas del conjunto del Estado. Sin embargo, salvo matices de escasa importancia, ¿dónde están las grandes políticas de empuje a la actividad productiva, a la economía real, para que crezca y regrese cuanto antes la creación de puestos de trabajo? No las veo por ningún lado, a menos que considere el Ejecutivo del PP que la inminente reforma laboral será la panacea de todo. Y un pequeño inciso. No me refiero a las políticas sociales, de las que alardea por estas tierras José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía, frente a la tijera central, sino, insisto, a las que hacen economía.

Se me podrá alegar, no sin razón, que, una vez que se relaje la presión sobre la deuda pública cuando sea menor la que tengamos que pagar, el crédito fluirá hacia empresas y familias, impulsando la actividad productiva, la economía en general y, por fin, el empleo. Si es así, estaríamos reconociendo que, en la actualidad, el dinero bancario se destina prioritariamente en España a cubrir las emisiones del Estado y, por tanto, las administraciones son las que están impidiendo nuestra recuperación. En todo caso, se confirma mi argumento de que primero las finanzas y veremos después qué pasa con la economía y el empleo, es decir, con los ciudadanos.

En 2006, el programa En Portada de TVE emitía el documental El orden criminal del mundo. Sencillamente, magnífico. En él, varios intelectuales hablaban sobre quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos, preguntas circunscritas al ámbito de la economía, la sociedad, la pobreza y la riqueza. Ni siquiera se barruntaba entonces la crisis internacional, desencadenada en el negocio financiero con las hipotecas basura o subprime, pero advertía ya entonces, cual amenaza que se cierne, sobre los hilos que manejaban nuestros destinos y el excesivo poder financiero y de los financieros. Son algo más 43 minutos. Aquí está el enlace: http://ow.ly/8mIHV. Lo recomiendo para incitar a la reflexión. Concedámonos esta pausa.

P. D.

La parva. A ver, señor Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y Administraciones Públicas. Después de que el Gobierno del que usted forma parte le haya pegado una patada al programa electoral de su partido, el PP, en lo que a la carga fiscal se refiere, ¿cómo se le ocurre ahora prometer que al final de la actual legislatura, allá por 2015, los españoles vamos a pagar menos impuestos? Déjelo así, por favor, no hunda más el dedo en la llaga, bastante abierta y sangrante está ya. Estoy deseando escucharlo aquí, en Andalucía, en los mítines que convoque el Partido Popular de cara a los comicios autonómicos de la primavera. Supongo que contarán con usted, andaluz y cabeza de lista al Congreso por Sevilla aunque, junto con Luis de Guindos, sea la cara de los recortes y del aumento tributario. Lo que ya no me queda tan claro es si participará Mariano Rajoy. Su credibilidad al prometer se ha venido abajo…

La simiente. Incluso en entidades financieras que ya parecía que tenían cerrada su reestructuración y, por tanto, su cupo de alianzas, el proceso sigue abierto. Éste es el caso de Banca Cívica, el grupo en el que se integran Cajasol, Caja Navarra, Caja Burgos y Caja Canarias. A pesar de que su cúpula ejecutiva ha asegurado en reiteradas ocasiones que la entidad tiene cumplidos sus deberes y, por tanto, su pacto de fusión fría no se abriría a nuevos socios, lo cierto y verdad es que, en privado, siguen reconociendo que “todo el mundo de las cajas está hablando con todo el mundo de las cajas”. Es decir, que caben más alianzas, y para éstas 2012 será un año clave, decisivo, sobre todo ante la intención del Banco de España –y del nuevo Gobierno del PP– de propiciar una tercera ronda de fusiones y alentar la creación de grupos financieros con un mínimo de 100.000 millones de euros en activos.

La paja. Imaginemos una gran empresa con muchos directores generales que manejan dinero con la discrecionalidad otorgada por su inmediato superior, a saber, el consejero delegado, que a su vez depende de un presidente ejecutivo, que puede ser o no ser accionista. Si un director general, que es un cargo de confianza –nombrado a dedo– sale rana y su gestión no sólo causa un perjuicio financiero sino también un grave daño a la imagen de la compañía, es lógico que sea fulminado, es decir, separado del cargo y con el caso ante la Justicia. ¿Se acabarían ahí las responsabilidades? No. Si es un cargo de confianza, el presidente debería pedírselas a quien lo designó y si el nombramiento estuvo supeditado a la aprobación de un consejo ejecutivo, hay que pedírselas a éste y a su presidente. Nadie puede cargar con las bajezas de sus subordinados, pero sí pedir perdón por la confianza despositada.

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Mentiras y mentirosos

Si no fuera porque uno tiene mucha educación, maldita sea por tenerla, me atrevería a decir, pero no lo digo, que Mariano Rajoy ha mentido y, por tanto, es un mentiroso, porque garantizó que no iba a subir los impuestos y, en cambio, lo ha hecho, a pesar de haberlo negado hasta la saciedad antes y durante la campaña electoral e incluso cuando su triunfo lo encaminaba inequívocamente hacia la jefatura del Gobierno. Pero tres cuartos de lo mismo, que ha mentido y es un mentiroso, podría uno decir del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero si se confirmara que el déficit del Estado es muy superior, pero que muy superior, a unos cálculos que, sentenció, eran certeros y por los que España, garantizó, cumpliría, a finales de 2011, sus compromisos europeos.

Leo el anterior párrafo y, qué carajo, tanto remilgo, mentiroso uno y mentiroso el otro, aunque no sé cuál de las dos mentiras es más grave, si la de Rajoy para acceder, a toda costa, a La Moncloa, o la de Zapatero para mantenerla no para él, sino para los suyos, a sabiendas de que, por segunda vez, no reconocer la verdad le impedió adoptar decisiones económicas adecuadas para encarrilar al país, como cuando, en 2008, también con los comicios generales de por medio, se negó a admitir la existencia de la crisis, hasta que casi dos años después, en mayo de 2010, ésta le abofeteó en la cara.

Antes de entrar en materia, y ya les anticipo que voy a ser durísimo, resaltar que hay un matiz muy significativo que separan sus actuaciones. Cuando, ya azotado por la realidad, tuvo que enfrentarse a los recortes, Zapatero los cargó sobre su persona y, como presidente del Ejecutivo que era, fue él quien salió a la palestra para detallarlos, esto es lo que voy a hacer, mal me pese. Por el contrario, Rajoy ha revelado una tremenda cobardía, escondiéndose -¿dónde estás aún?- y delegando en sus ministros el anuncio de unos ajustes presupuestarios y un incremento fiscal que él mismo tendría que haber explicado dando la cara como jefe del Gobierno, por supuesto, pero también como líder de un partido, el PP, que ha mandado a tomar por saco lo poco que, hasta ahora, conocíamos de su programa económico, ése que precisamente le condujo al poder.

Permítanme un pequeño inciso más. La Contabilidad Nacional, como la de las empresas, puede en ocasiones resultar asquerosamente falsa. Dos y dos no tienen por qué ser cuatro, todo depende del criterio aplicado, y de esto saben muy bien, por ejemplo, la Junta de Andalucía y el Ministerio de Industria que dirigía Miguel Sebastián. ¿Que queremos cumplir el objetivo de déficit andaluz? Pasamos facturas de un año para otro, arreglaremos en 2012 lo que no arreglamos en 2011, ya está, cuentas cuadradas, que esperen a cobrar los proveedores, y chitón. ¿Que queremos trasladar al ejercicio siguiente un déficit de tarifa eléctrica que correspondería al actual? Buscamos resquicios y triquiñuelas legales y ya está, congelamos el precio de la luz, veremos qué hacemos más adelante. Sugiero, así, que el agujero con el que dice haberse topado Rajoy podría no ser tan grande, pero, sinceramente, me inclino a pensar que los números de su calculadora tienen, por desgracia, razón.

Y a lo que iba, que hoy voy a segar como nunca antes en los casi dos años y medio de La Siega. Si sonara mi teléfono y al otro lado del aparato estuviera un encuestador del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que me preguntara cuál es para usted el principal problema de los españoles, le diría, con claridad, que los políticos, más que el paro y más que la economía, que son los dos que suelen responder los encuestados. Repito. Más que el paro y más que la economía, porque los políticos, con su gestión, determinan una y otra, y en la gestión no puede ni debe tener cabida la mentira, ni siquiera la piadosa. La regeneración de la política es hoy más urgente que nunca porque queda demostrado que está dominada por una casta de mentirosos, quizás mentirosos obligados por la realidad, pero al fin y al cabo mentirosos.

Claudico. Sólo le pido al equipo de tecnócratas de Rajoy que saque al país de la crisis económica y del abismo del paro, y si hay que subir impuestos, que lo haga -por cierto, ya lo advertí en mayo de 2010 en La Siega, no basta con recortar gastos, hay que aumentar ingresos-, y mucho me temo que los próximos serán el IVA y los especiales sobre hidrocarburos y tabaco. Zapatero ni se atrevió a endurecer la carga tributaria ni quiso tampoco reformar el IRPF para gravar más a los ricos. Al final, el Ejecutivo del PP le ha dado una lección al concebir un nuevo tramo fiscal para los pudientes y aplicar una mayor progresividad (paga más quien más cobra) a los existentes. Y aquí, en Andalucía, a Javier Arenas, presidente del PP-A, le pido humildemente que tome buena nota de las mentiras de sus compañeros, y a José Antonio Griñán, jefe del Ejecutivo regional, sólo comentarle que no me creo nada de nada. A tal extremo de incredulidad me llevan estos políticos que tenemos y sufrimos.

P. D.

La parva. De nuevo la Consejería de Agricultura reclamará al Ministerio del ramo que traslade a Bruselas la necesidad de que los olivareros reciban ayudas comunitarias por retirar aceite de oliva, una operación denominada almacenamiento privado y que se ha activado en dos ocasiones, la última el pasado noviembre, con poco éxito porque las subvenciones recibidas se calculan sobre referencias del año de la pera y había poca cosecha en manos de quienes podían guardarla, las almazaras. En las dos veces anteriores, las administraciones habían contado con el respaldo unánime de las organizaciones agrarias, pero ahora hay un cisma. La UPA, que es muy fuerte en Jaén, la mayor provincia olivarera, se pregunta para qué dedicar esfuerzo a una iniciativa que se revela inútil porque las ayudas son de escasa cuantía, mientras que la COAG estima que sí puede dar el resultado esperado, el de subir los precios. Mala cosa cuando ni siquiera el campo se pone de acuerdo, así a ver quién defiende qué en nombre de todo el sector…

La simiente. Durante trece años he seguido la trayectoria del empresario Julio Revilla dentro de la industria del cerdo ibérico. Ha habido muchos admiradores y muchos detractores de su persona, estos últimos críticos con el especial énfasis de Revilla hacia el jamón de bellota y sus continuas quejas sobre el desembarco masivo en la producción de jamones de cebo (la alimentación del cerdo se realiza a base de piensos) por parte de cárnicas ajenas al ibérico tradicional. En opinión de sus enemigos, el polifacético empresario se aferraba a la bellota frente a las tendencias del mercado, que demandaba jamones con menos grasa y más blandos, es decir, cebo y recebo (este último combina piensos y montanera). Son dos formas distintas de concebir el negocio, pero lo cierto y verdad es que, hoy por hoy, los precios del jamón y del ganado están por los suelos. Sea como fuere, nadie puede negarle a Revilla su poderío mediático y cuánto esfuerzo le ha dedicado tanto a su otrora grupo cárnico, Consorcio de Jabugo, como al conjunto de la industria. Ojalá surgieran más empresarios como él.

La paja. Existen aún ejecutivos de cajas de ahorros que han recibido ayudas públicas que se resisten a revelar al Banco de España y, por tanto, a hacer públicas sus remuneraciones (sueldos y dietas). Es decir, que ya incluso se consideran superiores al mismísimo Rey, quien ha detallado recientemente los destinos del dinero que el Estado asigna a la Casa Real. Pueden alegar, por supuesto, que una vez bancarizadas, las cajas de ahorros son bancos y, como tales, empresas privadas -las cosas privadas, dirían, se barren de puertas para adentro- y también que las ayudas públicas son créditos que se devolverán con intereses. La réplica no puede ser más contundente: sin esas ayudas, os hubiérais ido al carajo, y estáis al frente de vuestras entidades por favores políticos. Se trata de una negativa que no sólo contribuye a generar más desconfianza hacia el conjunto del sistema financiero, sino también más sospecha sobre la gestión de los propios cajeros, quienes nos tienen acostumbrados a pensar mal…

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