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Qué caro nos sale Urdangarin

Soy de los que piensan que la monarquía española, y ojo, digo la española, no cualquier monarquía, nos sale barata. El Rey, además de su labor institucional, el respeto que infunde –sí, respeto, y de esto saben mucho los protagonistas de la Transición– y el prestigio diplomático internacional del que goza, es el más eficiente embajador de nuestra economía en el extranjero, donde abre puertas. No es gratuita su presencia en las misiones comerciales realizadas en el exterior, una presencia obligada por el Gobierno, por supuesto, pero aquí pesa más la figura que la obligación, y los empresarios literalmente se lo rifan para que asista a inauguraciones o aniversarios. No faltarán quienes me repliquen, y con razón, que estos reales trabajos también los podrían acometer con sumo gusto y acierto un presidente de república o un primer ministro elegidos con nuestros votos, y así todos plebeyos. A esto tan sólo puedo alegar –y lean bien, sólo– que prefiero a Don Juan Carlos antes que a un Silvio Berlusconi, a un Vladimir Putin o, si me apuran, a un Hugo Chávez, por mucho que el pópulo, a través de un periódico sufragio democrático, los haya designado. Son personajes que no abren puertas, las cierran. No sé si me explico, así que vaya esta aclaración más mundana: prefiero que mi país se identifique con una persona digna que con un mamarracho.

Lógicamente, lo de barato o caro es relativo, depende del dineral con que se mire, pero pongo sobre la mesa el siguiente ejemplo, a ver si nos sirve de referencia. La Casa del Rey recibe para sus gastos una asignación de las arcas públicas de casi nueve millones de euros anuales, cantidad que supera el banquero que mejor lo cobra en España, Alfredo Sáenz, consejero delegado del Santander. Segunda réplica que me podrían hacer ustedes al argumento con que arranco esta nueva entrada de La Siega: la remuneración percibida por este último directivo procede de una empresa privada, no del erario común. En efecto, así es, y es entonces cuando me acuerdo de los magníficos sueldos y millonarias indemnizaciones de los ejecutivos de cajas de ahorros rescatadas o intervenidas, pasta gansa que sí sale de mi bolsillo y el de ustedes, mis queridos lectores.

Dicho esto, lo que nos va a salir muy caro, pero que muy caro, es el comportamiento “no ejemplar”, un eufemismo acuñado por la Casa del Rey, de Iñaki Urdangarin, con acento o sin acento en la i. Sé perfectamente que un suegro no puede cargar con las actividades, sigamos con el eufemismo, no ejemplares de su yerno, siempre y cuando éstas fueran para aquél desconocidas pues lo contrario sería consentimiento implícito o explícito. Soy consciente también de que un garbanzo negro es siempre rareza en una olla. Sin embargo, se quiera o no se quiera admitir, es el garbanzo negro el que primero salta a la vista por muchos garbanzos que tenga la olla, señal de que el daño está hecho.

Y ese daño es doble. Por un lado, las tropelías del duque que publican los medios de comunicación, y algo o mucho, de verdad tiene que haber en ellas cuando hasta el mismísimo Rey le dio una patada para EEUU, salpican a una monarquía de un país con más juancarlistas que monárquicos, y esto es algo que deberían tener en cuenta los estrategas de la Casa Real, pues ya lo único que les faltaría es que la nuera les saliera rana. Y, por el otro, las maneras que tenía el yerno de ganarse los postres, puesto que el pan lo tenía más que asegurado con la asignación anual dispensada por La Zarzuela –de importe desconocido–, trasladan al conjunto de la ciudadanía española un nuevo ejemplo, y éste, para más inri, real, de la cultura del favoritismo y del pelotazo y de que aquí sólo hacen (mala) empresa y escalan (mal) socialmente quienes son parientes o amigos de alguien que manda. Léase, tráfico de influencias.

Estamos en un Estado de Derecho y presupongo, pues, que todo el mundo es inocente hasta que no se demuestre lo contrario. Y entro en materia. No me valen las declaraciones públicas, del estilo soy inocente, ni las caras de pena del Urdangarin, con o sin acento en la i, ni el hecho de que la reina, como suegra y madre que es, lo haya visitado en Washington, un gesto de suegra y madre pero no de reina. Si el duque de Palma tiene realmente algo malo que contar porque algo malo hizo, que lo haga ya y, por duro que sea, admita sus errores o, si los hubiere, presuntos delitos. En cambio, si nada oculta ni de nada tiene por qué avergonzarse, que calle y se defienda, sabiendo de antemano qué consecuencias, y no pienso en él, tendría ir a juicio si finalmente es imputado y el impacto de una hipotética sentencia adversa. Si tuviera siquiera una pizca de la responsabilidad que demuestra el Rey, evitaría cualquier daño adicional a la Corona y, actuando así, trasladaría a la sociedad una lección de humildad que tanta falta hace y quizás incluso se harían realidad las segundas oportunidades.

P. D.

La parva. El flamante ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el jerezano Miguel Arias Cañete, estaba convencidísimo de que el presidente del Gobierno central, Mariano Rajoy, le iba a asignar la cartera de Asuntos Exteriores y no precisamente la agraria. Tan convencido estaba que ya incluso tenía en su cabeza un equipo para aquél y no para éste, de manera que ha tenido que improvisar, según ha reconocido él mismo al desembarcar, por segunda vez, en el Ministerio que preside Atocha. En Andalucía, las asociaciones agroganaderas, las de cooperativas, las de frutas y hortalizas, las de regantes, las de… lo han recibido con alfombra roja, todas con sus comunicados de prensa apelando a la sensibilidad andaluza del ministro para la causa andaluza. Pues claro. Esperemos que no hablen de la misma sensibilidad al territorio que demuestra hacia España el español José Manuel Silva, quien ha cocinado la reforma de la PAC…

La simiente. Ebro Foods retoma sus planes de compras en el exterior, la última en el negocio de la pasta en Estados Unidos y Canadá. Su estrategia se suele sustentar sobre la adquisición de marcas, libre de ataduras de fábricas y, por tanto, de plantilla, y así queda demostrado con la reciente incorporación de las marcas No Yolks Wacky Mac, que operan en la actividad de pasta saludable. Se me pierde ya el número de marcas extranjeras en poder del grupo agroalimentario español de tantas que son, siendo una de las compañías de nuestro país más internacionalizadas y, por cierto, presidida por un sevillano, Antonio Hernández Callejas. Es una lástima que la firma aún no haya podido trasladar su cuartel general de San Juan de Aznalfarache, donde se ubica la sede de su mayor filial, la arrocera Herba, a Puebla del Río. La nueva planta hubiera acogido también la producción de pasta, y el negocio mundial de pasta también se hubiera gestionado desde Sevilla, como el del arroz.

La paja. Hay un tramo de la autovía de la Ruta de la Plata, cuando uno se va acercando a Gerena, que habría que acerle todo un monumento a la sempiterna reparación. Seguro que lo conocen, está ahí, justo a la altura del radar pero en dirección Mérida, ése del pavimento ondulado que parece que uno conduce sobre un colchón de agua. El caso es que se ven muchas señales de obras y pocos o ningún obrero en ese tramo de esta nueva autovía que ni a los cinco años llega, y uno, inculto al máximo en materia de infraestructuras públicas, se pregunta cuántos años más harán falta para terminar de arreglarlo -su presupuesto económico, por cierto, no creo que sea para caerse de espaldas-. A este paso, va a estar completada antes la Torre Pelli, cosa que, por otro lado, no seria de extrañar con el ritmo de construcción que le han imprimido al rascacielos de Cajasol. Nunca se vio obra tán rápida…

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Un silencio que acorrala

Mírenlo. Cualquiera diría que ahí, en esa tribuna del Congreso, quien habla ni ha ganado los recientes comicios generales ni ha sido elegido para ser el próximo presidente del Gobierno de España. O Mariano Rajoy arrastra todavía el trauma de ser jefe de la oposición o está aún en campaña para otras inminentes elecciones, cuáles, las andaluzas, puesto que si la formación política que lidera, el PP, triunfa en éstas, allá por marzo lo veremos, sería la repera, lo más de lo más, tanto para él como para el partido. De verdad, la busco pero no encuentro otra explicación a su silencio, el porqué calla y no detalla cómo hará aquello que dice querer hacer con nuestra maltrecha economía, como si nos sobrara el tiempo y la jauría de lobos que son los mercados no mantuvieran las fauces abiertas para comernos en cualquier momento y ante el mínimo error. Mírenlo. Decepcionante. Nos ha dado la primera en la frente.

En pecado mortal caeríamos si le negáramos al principiante cierto margen de confianza, una oportunidad, y, en cambio, le exigiéramos ya, de inmediato, ahora, su proyecto económico al milímetro, pero, Mariano, hombre de dios, que parece usted un becario, díganos ya algo de nuestro futuro, amase el pan y destile el vino que tanto pregona, porque, sencillamente, ayer no convenció, y eso traslada una imagen muy pero que muy fea, que si España por aquí, que si España por allá, qué grande somos como pueblo y qué grandes nos hacemos también ante las adversidades, hombre de dios, reitero, que ni esto es un mitin ni la tribuna en la que usted habla el atril de una plaza de toros.

Que las cuentas no salen y nadie, salvo los suyos, se las cree. Que reducir 16.500 millones de euros en tan solo un año, el de 2012, con las parcas medidas de ajuste presupuestario que acaba de anunciar –anunciar, que no pensar, a saber lo que ya tiene pensado– es harto improbable. Que si hasta el Gobierno de un Estado con la acreditada solvencia de Francia ha reconocido que deberá aplicar en los próximos años serios recortes y otros, entre ellos Italia, Portugal y Grecia, acometerán aumentos de impuestos, qué garantizará que España no lo haga salvo y esto, claro, siempre lo negará, que el Ejecutivo saliente, aunque tarde, haya hecho bien sus deberes. Que si en la reforma del mercado de trabajo, de las pensiones y del sistema sanitario defiende un sí pero no. Que prometer rebajas impositivas y crear bonificaciones sin incrementar ingresos es muy difícil. Y que basta ya de inconcreciones, el tiempo apremia, no sea protagonista como gobernante de sus denuncias como líder de la oposición.

Su silencio da alas a quienes piensan que José Antonio Griñán hizo requetebién al no hacer coincidir las elecciones andaluzas con las generales, porque así los socialistas podrían beneficiarse del posible descontento social con la tijera usada por los gobernantes populares tanto a nivel nacional como en las comunidades conquistadas. Como sólo quedan tres meses para unos comicios andaluces que Javier Arenas ya cree ganados, pensará Mariano Rajoy que mejor aguardar a primavera para los trasquilones de mayor envergadura, al fin y al cabo marzo está a la vuelta de la esquina y la recuperación económica no llegará de hoy para mañana.

Si esta peregrina idea pasara siquiera por la cabeza de quien solicita la confianza del Congreso de los Diputados para llevar las riendas de España, qué gravísimo sería su error, puesto que su gestión estaría ensuciada y puesta en entredicho desde el arranque mismo de su gobierno. Sí, Mariano, como usted dice, al pan pan y al vino vino. Diga lo que tenga que decir, no anteponga los intereses de partido a los intereses generales del país.

Mariano. Lo mejor de su discurso de investidura es el firme propósito de emprender una de las reformas más urgentes que precisa la economía española, la de la administración, agilizándola y eliminando duplicidades y burocracia. Ponerle el cascabel a este gato es, al menos en teoría, mucho más sencillo que antes, puesto que la mayoría de las comunidades autónomas están gobernadas por los suyos. Según su versión, los ciudadanos no cargarán con los costes de la recuperación, sino que han de ser precisamente las administraciones, cuya estructura elefantiásica asusta. Quiero creerle, de veras, pero también asustan aquellos 16.500 millones en un solo año. Lo peor de su discurso, ninguna referencia a los excesos de empresarios y banqueros y, en cambio, el abundante énfasis sobre los sacrificios que deberán asumir los trabajadores, con iniciativas calcadas de la patronal CEOE, cuya sombra estaba ahí, en la tribuna, tras usted.

He revisado las fotos de la sesión parlamentaria. Por la tarde, su rostro ya reflejaba que estaba siendo acorralado y sin saber qué responder…

P. D.

La parva. Mariano Rajoy en su discurso. “Me preocupa que piensen, por primera vez en nuestra memoria, que la vida les trata peor que a sus padres. No estoy dispuesto a que en España haya una generación que pudiera perderse porque encuentra cerradas todas las puertas”. Preciosa sentencia, sí señor. Pues ahí va mi pregunta: ¿La vida trataría mejor a los hijos que a los padres con contratos de 400 euros mensuales y sin obligación de cotizar? Hasta informes elaborados en Alemania cuestionan los mini-jobs como fórmula para facilitar el tránsito de un trabajo temporal a otro indefinido, aunque sí destacan su validez para quienes se adentran en el mercado laboral, quieren conciliar la vida familiar y laboral o pretenden echar sólo unas horas. Para que se entienda mejor: las empresas emplean al joven por 400 euros por un periodo determinado y posteriormente lo echan y contratan a otro porque hay mucha cantera…

La simiente. Mariano Rajoy en su discurso: “Hay que suprimir las prejubilaciones salvo circunstancias muy excepcionales y poner freno a la práctica abusiva que supone hacer de la prestación por desempleo, en los últimos años de la vida laboral, un mecanismo de prejubilación encubierta”. Sí, en efecto, hay abuso. Pues ahí va mi pregunta: ¿Quiénes se han beneficiado más de las prejubilaciones, trabajadores o empresas? Comienza el próximo Gobierno a cargar excesivamente las culpas contra los empleados, cuando son principalmente las compañías, incluso con beneficios multimillonarios, las que proponen a los sindicatos prejubilaciones masivas. Este tipo de aclaraciones Rajoy debería tenerlas en cuenta, al igual que sería de agradecer que propusiera límites a las indemnizaciones y prejubilaciones millonarias de directivos y banqueros cuyas empresas y bancos han recibido ayudas públicas.

La paja. Mariano Rajoy en su discurso. “Modificaremos el régimen del IVA para que los autónomos y las pymes no tengan que pagar este impuesto hasta que efectivamente se haya efectuado el cobro de las facturas correspondientes”. Se trata de una iniciativa muy esperada, al igual que los empresarios inmobiliarios pedían recuperar la deducción por la compra de la vivienda habitual en el IRPF y se hará, lo que podría favorecer la adquisición del stock de casas de la banca, y también se mejorará la tributación de los planes de pensiones. Pues ahí va mi pregunta: ¿Y cómo afectarán al déficit público esas bonificaciones y el hecho de no contar con los ingresos adelantados por IVA? Y, por cierto, ¿también se incentivarán los seguros de salud privados con la intención de separar los servicios sanitarios básicos de aquéllos que no lo son? Son demasiados interrogantes y mucho interés privado merodeando…

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Empleos de mierda y, para colmo, el señor conde

Como si los andaluces no hubieran tenido ya suficiente con la imagen de palmeros que se ganaron en el bodorrio de mamá, día en el que, contó la prensa rosa, estaban todos frente al Palacio de Dueñas y, cito crónica de reportero colorín, volcados ante tamaño acontecimiento, Sevilla paralizada, nadie en el tajo, ahora viene su hijo Cayetano, que ni cargo ni profesión tiene, sólo los de ser hijo de Cayetana de Alba, la relación filial le sobra y le basta, a sentenciar en televisión, palabra de conde, que los jóvenes no quieren trabajar, no se refiere a su persona, por supuesto, sí a ésos, reitero en mayúsculas, ÉSOS, quiénes, los andaluces.

Como siempre salta un cojo, ÉSE, el señor de la nobleza, jinete que trota, galopa y compite saltando, siempre montado, que andar requiere mucho esfuerzo, no le prestaré más atención, acostumbrados ya estamos a la verborrea de los catalanes de CiU, aunque para descargo de éstos, al césar lo que es del césar, al menos trabajan y representan, además, a tradicionales familias empresariales e industriales, aquél, en cambio, es rentista de una tradicional familia rentista. Me sirve, sin embargo, de introducción para esta entrada de La Siega, en la que me pregunto qué imagen de nosotros, y aquí incluyo andaluces y españoles, tienen las autoridades europeas, en especial las del Banco Central Europeo (BCE) al proponer a nuestro Gobierno que legisle para crear empleos de mierda.

Lamento esta expresión, de veras, pero no encuentro otra para definir más certeramente el contrato mini-job (mini-empleo) que plantea la institución monetaria, a imagen y semejanza del existente en Alemania, como si España se pudiera equiparar a Alemania, a su economía y a sus empresas. Aquí, de esto estoy seguro, los empresarios generalizarían lo que allí es mera excepción. Ya lo dijo la patronal CEOE, hay que recuperar el contrato de aprendiz, nosotros pagaremos menos que el salario mínimo inteprofesional durante el periodo de formación, bendita y solidaria su oferta si la comparamos con la del BCE.

No faltan quienes respaldan la recomendación de la autoridad monetaria de que mejor es tener una mierda de trabajo remunerado con 400 euros de mierda al mes que no tener nada, ni empleo ni ingresos, y que los jóvenes españoles, entre quienes el índice de paro es insoportable, calificativo éste dicho por la Comisión Europea, saldrían beneficiados con una modalidad de contrato destinada a personas con escasa cualificación. El argumento de la patronal iría por idéntico camino, con el añadido de por qué nóminas más altas para quienes ni siquiera saben hacer la o con un canuto. La cuestión, sin embargo, estriba en hasta cuándo ser aprendiz o qué vigencia tendría su mini-job.

Oficina Estadística Europea, Eurostat. Sostiene que España es, entre los Veintisiete, el país con más personas sobrecualificadas, es decir, trabajadores cuya formación es superior a la que requieren los empleos que desempeñan. En concreto, casi tres de cada diez, proporción que, como la tasa de paro, también es insoportable, aunque de esto no hablan las autoridades comunitarias ni, por supuesto, los empresarios españoles.

Todos tenemos conocidos en situaciones laborales de este tipo: psicóloga sirviendo copas, perito recogiendo fresa, arquitecto despachando hamburguesas, abogada a ver qué sale o filólogo que, tras dos años en paro, entra en un taller para, a sus pocos años para la cuarentena, aprender a soldar, casos todos verídicos, palabrita del niño Jesús. Es más. Si antes la picaresca consistía en engordar el currículum vitae, ahora hay que eliminar las carreras para que te acepten de reponedor en un supermercado, algo humillante por mucho que la empresa, con todas sus razones, alegue: para qué te voy a formar si, a las primeras de cambio, a mejor, lógicamente, te vas a largar de aquí para ejercer tu verdadera profesión.

Que lástima de tantísimo talento, dinero y tiempo invertidos en formación para tirarlos a la alcantarilla. Cuando leo las propuestas del BCE y de la CEOE, me pregunto si realmente son para generar empleo flexibilizando la legislación laboral o para, aprovechando ésta y retorciéndola hasta el límite posible, otorgar al empresario carta de libertad para hacer con su plantilla joven aquello que le dé la gana, explotando, además, un granero repleto de gente cualificada y sin cualificar pero ansiosa por trabajar.

Y en esa despensa, también hay una mayoría de jornaleros (digo mayoría, garbanzos negros hay en todas las casas, incluidas las nobles) desesperados por trabajar y no cobrar los algo más de 400 euros (qué casualidad, igual que los mini-jobs, jornaleros hasta en las empresas) por el subsidio agrario vinculado al PER. Sí, señor don Cayetanto Martínez de Irujo, conde de Salvatierra. Desesperados por trabajar, aunque sea para ESA minoría de personas, ni siquiera empresarios, que, fuera y dentro de la agricultura, aún ven sus negocios y a sus empleados desde la grupa de un caballo.

P. D.

La parva. Espero y, sobre todo, deseo que el recuerdo que nos deje Jesús Posada como presidente del Congreso sea mejor que el que tiene como exministro de Agricultura y Pesca en tiempos de José María Aznar: ninguno. Posada sustituyó en el cargo a Loyola de Palacio –ya fallecida– cuando habían concluido las negociaciones de la más polémica de cuantas reformas de las ayudas agrarias europeas haya habido para el campo español: la de la OCM (Organización Común de Mercado) del aceite de oliva y de la aceituna de mesa, con la que, mediados los pasados años noventa, corrieron ríos de tinta y de movilizaciones. Durante su mandato en Agricultura, de apenas un año, Posada tuvo que lidiar con el escándalo de las subvenciones comunitarias al lino, que salpicó a altos cargos de su Ministerio, fue un recurso permanente para cargar contra Aznar y empañó en exceso la imagen del campo español.

La simiente. En una Sevilla acostumbrada a que los premios empresariales se adjudiquen siempre a los mismos, quizás sería necesario que las asociaciones patronales predicaran más con el ejemplo y si reclaman mayor reconocimiento social para los empresarios y mayor apuesta por los emprendedores, también otorgaran galardones a quienes tratan de abrirse camino en el difícil mundo de la empresa. Siempre hay excepciones y empresarios veteranos que pocos premios han recibido de manos de sus compañeros. Éste es el caso del restaurador Juan Robles, propietario de Casa Robles, quien, a pesar de dedicarse media vida a la empresa y estar muy comprometido con las organizaciones patronales, de galardones está cortito y con sifón. Eso sí, la Medalla de Oro de la Ciudad Sevilla la tiene. Por eso, el premio que ayer le concedió la CES tuvo para él un sabor especial…

La paja. Como estos empresarios que tenemos en Andalucía no alzan su voz de protesta con la contundencia suficiente como para que los escuchen sus compañeros de Madrid, vaya esta Paja para aquéllos que, desde Málaga, secundaron la propuesta del presidente de la CEOE, Joan Rosell, de erradicar en España los acueductos festivos y andan ahora llorando porque los puentes de la Constitución y de la Inmaculada no han sido tan buenos como esperaban. Lo curioso del asunto es que respaldaban a Rosell precisamente los empresarios turísticos, que son los que, viendo el percal, ya han comenzado a quejarse, qué poco negocio. ¿Será que en Málaga hay muchísimas industrias y poquísimo turismo y no nos hemos enterado? Son los turistas nacionales los que llenan en Andalucía los hoteles y restaurantes durante los puentes, y eso hay que defenderlo.

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Cursillos de cristiandad para periodistas y otras especies

Estos mis oídos tuvieron que escuchar la semana pasada, con sumo dolor por venir las palabras de un empresario sevillano al que uno admira, que los medios de comunicación españoles son “decadentes” y, ante la gran responsabilidad social que ejercen en estos difíciles tiempos de crisis económica, sería menester que se prestaran a recibir, dijo, “cursillos de cristiandad” para no ser tan “catastrofistas”. Era José Luis Manzanares, presidente de la compañía Ayesa, académico de dos academias, novelista, articulista y no sé cuántas cosas más, pero todas importantes. El marco: un ciclo de conferencias que acaba de estrenar el colegio privado San Francisco de Paula.

Pasado mi estupor inicial, común a los cuatro periodistas que compartíamos mesa, me sumerjo en un profundo sentimiento de culpabilidad, a ver si, efectivamente, vemos lo blanco negro y de la suerte hacemos desdicha, en especial si tenemos en cuenta que, masocas como somos y según dicta también una norma del gremio no escrita, vende más lo adverso que lo próspero, quizás porque la sociedad se regodea en la desventura, ya nos sentenciaron que éste es un valle de lágrimas.

Soy jefe de Economía de El Correo de Andalucía. Semejante cargo, tanto aquí como en cualquier medio de comunicación, hace que te asignen el don, a todas luces falso, de hacer predicciones, dígame, oráculo, cuándo acabará esta crisis, dónde llevo el dinero del banco, será o no el final del euro, en resumidas cuentas, qué posibilidades hay de que este país, y con él todos juntos, nos vayamos al carajo. Por nuestros titulares, así es, parece que todos los días estamos abocados a un abismo que, sin embargo, nunca llega, pero, en la defensa de todos los periodistas económicos, me pregunto si ese abismo no se habría ya materializado si la prensa no lo hubiera advertido, espoleando así a unos políticos que, por desgracia, sólo actúan a golpe de titular. Si por ellos fuera, aún estaríamos negando la crisis, cuales Judas hasta que cantaron los gallos. Nuestro papel, precisamente ése, ser gallos.

Los nubarrones están ahí, nosotros no inventamos las crisis económicas, ni las crisis financieras, ni las crisis de la deuda soberana, ni las crisis laborales, ni las crisis empresariales, ni las previsiones que realizan las casas de análisis, ni las notas de las agencias de calificación, ni los ataques de los mercados, y si barruntan tormentas, avisamos, al menos para ir preparando con tiempo el arca de Noé y salvarnos todos del diluvio.

Estos mis oídos tuvieron que escuchar a otro empresario sevillano, al que no pongo nombre y apellidos porque medió conversación privada y no ágora pública, que para qué iba a informar de que su empresa se había acogido al concurso de acreedores (antigua figura de la suspensión de pagos), si era, al fin y al cabo, una medida para salvar “su” empresa y, por tanto, a la plantilla. Este pillín me estaba pidiendo, básicamente, silencio. Claro, hombre, le dije. En efecto, gloria bendita para “tu” compañía, no para la ristra de proveedores a los que pretendes pagarle sólo la mitad de “tus” deudas, y serán ellos los que caigan y manden a “sus” trabajadores a la calle. No me seas “catastrofista”, me sugirió el menda.

De nuevo aparece este término en el artículo e infiero que no serlo, catastrofista quiero decir, consistirá en tener miopía y la boca cerrada, una para no ver la realidad ni interpretarla, otra para, lógicamente, no contarla, traigo aquí la recomendación de la providencia de que, tras poner la primera, mostremos también la mejilla que nos queda.

Miren ahora la fotografía que aparece en este enlace http://ow.ly/7Q54c y que acompaño a esta entrada de La Siega. La escojo precisamente para pronunciarme sobre los cursillos de cristiandad, ésos que nos aconsejan a los decadentes medios de comunicación por ser catastrofistas y tener una responsabilidad de cara a la sociedad.

En efecto, la tenemos, y es grandísima. El gremio periodístico es plenamente consciente, pero puestos a recibir cursillos de cristiandad, primero que cojan su papeleta de sitio los siguientes, y, ¡ojo!,  no generalizo, me refiero sólo a los garbanzos negros que se cuecen en todas las casas: los banqueros sin escrúpulos que nos condujeron a esta crisis; los especuladores que la continuaron; los auditores que bendecían cuentas falsas; los analistas de las agencias de calificación que erraron, a sabiendas o no, en sus notas; los empresarios que se aprovecharon para despedir; los gobernantes que nos mintieron; los financieros que arbitraron cláusulas que no las entiende ni dios, y, sumada esta larga lista, todos aquéllos que han contribuido a que la anciana de la imagen se quede sin casa y en la puñetera calle. Y para esto, ni encuentro parábola cristiana ni creo que la haya.

P. D.

La parva. Con lo a gusto que estaba en su despacho el consejero de Economía de la Junta de Andalucía, el técnico Antonio Ávila, y cuánto se le ve últimamente en actos públicos, poco o nada de su agrado. En efecto, el Gobierno de José Antonio Griñán, que se encuentra a las puertas de unas elecciones autonómicas, ha sacado a su consejero económico para vender precisamente eso, economía, en unos tiempos en los que la ciudadanía reclama a sus gobernantes gestión, que se haga algo por las empresas y por la recuperación del empleo. Y allí que tenemos ahora a Ávila en no sé cuentas convocatorias de prensa y lo veremos en no sé cuántas inauguraciones y aperturas y cierres de congresos y jornadas. Quizás llega un pelín tarde, puesto que una de las asignaturas pendientes de su Consejería, a pesar de la importancia que tiene, ha sido la de vender proyectos, pues a su titular la prensa no le agrada.

La simiente. Covap ha dado el campanazo con el fichaje de José María Vara, un prestigioso directivo que ocupó altos cargos en las cadenas de distribución comercial Continente (hoy Carrefour), Ahold (que compró Cobreros) y El Árbol. Un buen fichaje para atajar el escándalo de sus exdirectivos implicados en presuntos delitos societarios –entre ellos el director general, Miguel Ángel Díaz Yubero, quien durante doce largos años llevó las riendas del día a día de la cooperativa láctea y ganadera–. Eso sí, le queda un gran trabajo por delante para limpiar del todo su imagen, puesto que el escándalo ha suscitado recelos entre los clientes, como en la cadena de supermercados Mercadona, de la que Covap es interproveedor. Pero fíjense de dónde viene José María Vara. Nada más y nada menos que de la distribución comercial, de los hipermercados y supermercados. Cúanta experiencia para saber colocar mejor los productos.

La paja. Cada una de las diecisiete comunidades españolas es distinta y, por tanto, también lo son sus respectivas situaciones económicas. Lo ha dicho Javier Arenas, presidente del PP andaluz, para justificar los recortes acometidos por su compañera de partido en la Junta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, y, por supuesto, para no decir qué haria él si ganara las elecciones andaluzas. Lo cierto y verdad es que la secretaria general del PP no se anda con chiquitas y, se quiera o no, marca el rumbo al resto de las autonomías ahora gobernadas por esta fuerza política. ¡Si hasta el propio Mariano Rajoy, próximo presidente del Gobierno central, ha reconocido que habrá que afrontar un periodo muy difícil! Sus palabras se traducen como severa tijera, y a ver si se cree Arenas que la milonga de que Andalucía, gracias a él, quedaría aislada nos la vamos a creer. La campaña electoral no la va a tener tan fácil como creía…

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