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Zapatero y el trabajo sucio (para el PP)

Aunque sólo sea por mera conveniencia política, al Partido Popular no le interesa la convocatoria de elecciones generales en España, y ello pese a tenerlas ganadas de antemano. De poco nos sirve cuestionar a esos que llamamos mercados y hacer de quijotes nacionales cual plataforma de indignados, por mucha razón que tengan, y concentrémonos ahora en esquivarlos, ya llegará el tiempo de reflexionar y debatir el papel de quienes nos ahogan y de quienes consienten que lo hagan.

Dejemos, pues, al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que concluya el año que le queda de mandato, no añadamos más inestabilidad al país, y exijamos que acometa, de una vez por todas, las reformas estructurales pendientes -aunque no nos gusten, habrá que hacerlas- no pensando en los próximos comicios, pues al fin y al cabo el batacazo socialista está garantizado, sino en evitar que el país sea rescatado por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, intervención exterior que, manu militari, traería consigo recortes económicos y sociales aún más duros que los propios, véanse Grecia, Irlanda y Portugal.

Que este Gobierno, que negó la crisis económica y actuó tarde y mal, asuma la responsabilidad de quemarse, de sacrificarse, para eludir las injerencias internacionales en nuestra economía, aunque las reformas sean impopulares y le cueste la respuesta en la calle y una sangría aún mayor de votos que la arrojada por el 22-M.

Es curioso que las primeras voces que invitan a la reflexión en el PSOE y, por tanto, a emprender cambios en el seno del partido sean sus barones, ésos mismos cuya dilatadísima y eterna experiencia política, de la que sacan pecho, no ha impedido una debacle socialista con mayúsculas. Llamarán a congresos, primarias y similares, aunque sin apartarse, ellos ahí, en primera fila, como siempre, cuando la realidad les exige un paso atrás y ver el espectáculo de la política desde el gallinero, y no ser gallos de un corral mal gestionado.

Una convocatoria anticipada de elecciones llevaría aparejada una atención adicional (perversa) de los mercados (especuladores) hacia la deuda pública española y quizás un camino sin retorno hacia el rescate. Miremos a Portugal que, en un mar lleno de tiburones, tiene pendientes los comicios generales y las negociaciones con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional para su rescate financiero. Menudo pim, pam, pum, qué estrés.

Ya lo dijo Bruselas, y muy claro: el programa económico pactado (léase, impuesto) a Lisboa lo tendrá que respetar y asumir como propio el Gobierno entrante aunque sea el saliente el que lo negocie (acepte). Manos atadas, hipoteca futura.

Llegarán tiempos para que afloren más indignados, fue bonito mientras duró. Si el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero no tiene más remedio que afrontar los problemas, al PP le conviene que lo haga –al país también- y que se demore la contienda electoral, pues las reformas económicas necesarias no serán menos dolorosas bajo su gestión que con el PP estrenando poder. Así que mejor que complete la labor que le queda por emprender, el trabajo sucio que a los líderes populares no les gusta ni les conviene acometer, ya les será justamente reconocido a los socialistas cuando toque, a la larga, en 2012 no será.

Un año, además, es tiempo suficiente para calibrar qué hacen los nuevos gobiernos municipales y autonómicos del PP, si se aplicarán o no las recetas de austeridad que tanto han pregonado, y su grado de lealtad hacia el Ejecutivo del Estado en esa causa común de buscar el equilibrio presupuestario, de espantar una intervención exterior que hasta ahora, sólo hasta ahora, ha logrado el Gobierno de Zapatero, a costa de perder por el camino parte de su ideario político y acercarse, muy a su pesar, al de Mariano Rajoy.

P. D.

La parva. La cuestión social se le vuelve a atragantar a Braulio Medel, presidente de Unicaja, en un nuevo proceso de integración, esta vez con Caja España-Duero. Tendrá que hilar muy fino con los sindicatos, sobre todo teniendo en cuenta que los números de la operación no son tan bonitos como se pintaban…

La simiente. La compañía sevillana City Sightseeing Worldwide, la de los autobuses turísticos rojos, es un ejemplo de internacionalización de la empresa andaluza. Lástima que sea tan sumamente cerrada con la prensa.

La paja. Definitivamente, el proyecto para modernizar las infraestructuras de regadío de los arrozales de las marismas sevillanas –básicamente, llevar agua dulce a través de balsas y canales para que no tengan que cogerla directamente del río Guadalquivir- está guardado en un cajón a la espera de tiempos mejores. No es una prioridad ni para el Gobierno ni para la Junta de Andalucía. Hoy hay agua. A ver qué ocurre cuando no la haya…

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Seducir soltando ladrillo

A las cajas de ahorros que se preparan para cotizar en bolsa no les quedará más remedio que hacer borrón y cuenta nueva con el ladrillo, segregando sus activos inmobiliarios en una sociedad ajena al banco que desembarque en el mercado, por la sencilla razón de que los inversores no los quieren, no se fían. Ese banco cotizado ha de estar limpito, sin ataduras tóxicas, de lo contrario correría un serio riesgo, el de convertirse en un valor bursátil sometido a una constante especulación.

De nuevo, La Caixa marca el rumbo a este imparable proceso de bancarización de las cajas españolas. Su fórmula consiste en aglutinar el negocio financiero y las joyas de su cartera empresarial (5% de Telefónica y 12,8% de Repsol, dos valores que pagan dividendos seguros) en Caixabank, brazo bancario de la entidad catalana, que también da cabida a sus acciones en bancos extranjeros -de México, Austria, Portugal, Hong Kong y Francia-. Léase, lo más apreciado del negocio de la entidad.

El resto de sus participadas -entre ellas, Abertis, Gas Natural Fenosa, Aguas de Barcelona y Port Aventura- se incorpora a Caixaholding, así como las acciones en compañías inmobiliarias ajenas -las principales, Metrovacesa y Colonial- y en Servihabitat, su propia sociedad inmobiliaria. Aunque hay una excepción.

En efecto, se suelta todo el lastre pasado, no el futuro, pues los activos inmobiliarios que entren a partir de marzo de 2011 (vía ejecuciones hipotecarias o daciones en pago por los créditos incumplidos) engrosarán una nueva sociedad, llamada Building Center, que sí computará en las cuentas de Caixabank -y no en Caixaholding-.

Escoger marzo como mes del corte ha sido por una mera cuestión contable. ¿Y por qué no van esos inmuebles al holding no cotizado? En La Caixa estiman que el grueso del daño del ladrillo ya está hecho, y que el perverso ciclo inmobiliario en el que todavía estamos inmersos toca a su fin. Y no cabe esperar, por tanto, que afloren grandes pérdidas que empañen a Caixabank.

¿Servihabitat serviría de pozo para tirar lo podrido? En la rueda de prensa previa a la junta de accionistas de Criteria que suponía la creación de Caixabank, su presidente, Isidro Fainé, dejaba claro que esa sociedad de activos del ladrillo “no es un banco malo” -aquel que reúne los activos y pasivos de más baja calidad para así hacer el banco bueno más atractivo para los accionistas-. “Bajo la alfombra no hemos escondido nada”, sentenció Fainé.

Desde La Caixa estiman que, tras un rabioso saneamiento, los activos inmobiliario bajo la órbita de Servihabitat “son buenos y están muy limpios”, pero el negocio de compraventa no dará beneficios en el corto plazo. Se conforman con un margen bruto cero aunque la operación comercial arroje una ligera pérdida -debido a la asunción de los costes de venta-.

En suma, Caixabank nace sin el lastre del ladrillo viejo, aunque ¿podría contaminarse con él? En principio, no, y aquí viene el porqué esa fórmula para estrenarse en el mercado atrae a los inversores precisamente en unos momentos de estrecha vigilancia sobre la situación de las cajas de ahorros.

La Caixa es propietaria por separado de Caixabank y Caixaholding -donde se incluye Servihabitat-. Quien distribuirá el dividendo será el propio banco, no La Caixa, y ésta también cobrará dividendos por el 81% de Caixabank que tendrá en su propiedad. Asimismo, Caixaholding, por su parte, debe retribuir a su matriz, la caja, y en él quedarán compensadas las pérdidas que ocasione el ladrillo con los dividendos del resto de las participadas. El dinero, pues, recorre caminos distintos, el uno no contamina al otro, salvo cuando confluyen en La Caixa.

Y es aquí donde sí puede producirse un conflicto de intereses. La estrategia de dividendos para Caixabank la aprobará La Caixa, que al ser una caja de ahorros ha de nutrir de un presupuesto a la Obra Social. Si aparece el caso de que Caixaholding dé pérdidas, la política retributiva del banco se podría ver mermada. Se trata de buscar un equilibrio entre un dividendo atractivo sin perjuicio de la Obra Social, o al revés.

Hasta aquí, La Caixa. Bankia, liderado por Caja Madrid y Bancaja, ha hecho igual que la entidad catalana. El banco bueno se queda con el negocio financiero de las cajas que conforman este SIP (Sistema Institucional de Protección) pero también con los activos de mejor calidad, mientras que los peores (suelos, préstamos vinculados a la adquisición de terrenos y que se encuentren en situación de impago, etc.) se mantendrán apartados para no dañar a Bankia.

Fuentes financieras consideran que la senda abierta por Bankia y, sobre todo, por La Caixa se impondrá en el resto de los grupos de cajas que aspiran a dar el salto al parqué, entre ellos Mare Nostrum -donde está la andaluza Caja Granada- y Banca Cívica -liderado por la sevillana Cajasol-. “Nadie quiere oír ni hablar de ladrillo”, señalan. Los descalabros en la bolsa de Colonial o Metrovadesa fueron sonoros -ahora se encuentran ambas compañías intervenidas por sus bancos acreedores- pese a que buena parte de sus inmuebles reporta ingresos seguros por arrendamiento, algo que no ocurre con la cartera inmobiliaria de las cajas, donde la mayoría son terrenos y pisos sin vender.

Pero el banco malo se baraja, incluso, en la integración de Unicaja y Caja España-Duero, que en principio no cotizará, aunque sí dará entrada a inversores en un capital liberado del ladrillo.

P. D.

La parva. La toma de posesión de una de las vicepresidencias de la CEOE que su presidente, Joan Rosell, ofreció al jefe de la patronal andaluza, Santiago Herrero, se ejecutará el próximo junio, seis meses después de que se celebraran las elecciones en la organización empresarial nacional. La tardanza, aunque pudiera parecer un castigo, obedece a los trámites internos por los que tal asignación de cargo ha de pasar, aunque la demora se antoja realmente excesiva. El catalán, por lo demás, no ha planteado al andaluz ningún puesto adicional (ocupaba antes de los comicios el de presidente de la Comisión de Relaciones Laborales). Por ahora.

La simiente. A Triodos Bank, ejemplo de banca ética, le salen las cuentas en Andalucía. La entidad ya sopesa la apertura de una sede en Málaga, a agregar a la de Sevilla, pese a que su estrategia de crecimiento no se basa en oficinas físicas, sino en captar clientes a través de la red de internet. Está visto que el contacto directo con las personas genera negocio, y así lo ha reconocido también Isidro Fainé, presidente de La Caixa, cuando habla de que mucho internet, pero también mucha sucursal. ¿Se están equivocando las cajas con tanto cierre de oficinas en pro de la eficiencia?

La paja. Estoy seguro de que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, no ha preguntado a Rodrigo Rato, máximo ejecutivo de Caja Madrid y de la misma cuerda política, si a esta entidad le conviene su anuncio electoral de que la entrega de llaves de una vivienda sirva para saldar la hipoteca sobre la misma. A Caja Madrid, que tiene en la actualidad una de las mayores carteras de suelo y pisos sin vender en España y que pedirá miles de millones de euros en ayudas públicas del FROB para digerir la macrofusión de Bankia y los excesos inmobiliarios pasados, no creo que le convenga semejante iniciativa electoralista y populista, por muy preocupada que la Aguirre esté por aquellas familias que no pueden seguir pagando la cuota hipotecaria. Hay primero que medir las consecuencias y, después, plantear alternativas, y no improvisar. Al final, Aguirre ha tenido que echarse atrás, aunque el titular inicial se lo llevó.

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La prioridad derivada en secundaria

Los tres principales candidatos a la Alcaldía sentencian que crear empleo es la prioridad primerísima de sus programas electorales, pero hay quien guarda aún en el cajón las propuestas económicas específicas para fomentarlo, a pesar de que ha pasado una semana desde el arranque de la campaña, quizás, como señalan estrategas de la política, para reservar los golpes de efecto justo para los días previos a la cita con las urnas. Mientras, otras cuestiones (yo acuso, tú acusas, él acusa) relegan a un segundo plano esa prioridad primerísima, que tuvo su principal titular con fichajes estrella, llámese empresaria (Susana López), llámese exdecano económico (Javier Landa).

Antonio Rodrigo Torrijos (IU) es, entre los tres principales candidatos, quien relata con mayor precisión cómo lograr el objetivo común. De entrada, habla de un plan de choque para el empleo que se acometería en la segunda mitad de 2011 para aquellos parados de larga duración sin prestación y de un programa de prácticas “becadas” de investigación para postgraduados universitarios, a efectuar en compañías de I+D+I. En materia de formación, quiere “recuperar la Formación Ocupacional y que ésta esté codiseñada por la Administración local”, además de fortalecer los itinerarios de inserción “personalizado”. Sin embargo, algunas de las competencias escapan al ámbito municipal, un querer y no poder.

Al respaldar al tejido productivo sevillano, Torrijos se decanta abiertamente por la economía social (cooperativas y sociedades laborales), un sector empresarial para el que plantea un parque industrial, al tiempo que quiere impulsar la artesanía. En cuanto al turismo, propone gestar un producto turístico náutico en torno al río, revisar la oferta general de la ciudad para incluir “todo lo investigado por expertos en patrimonio y turismo” y abrir un centro de formación específico.

Juan Espadas (PSOE) encuadra sus propuestas económicas y laborales en un “enfoque metropolitano”. Busca la implicación de localidades próximas, y hace un guiño a Málaga al apelar a un “corredor tecnológico” con Cartuja 93 y el PTA como ejes principales, bien por una propuesta que tiende a superar las viejas e incomprensibles rivalidades entre ambas ciudades, que ni favorecen a la una ni a la otra.

Promete a las empresas ampliar Cartuja 93, hacer parques y polígonos industriales nuevos y reforzar los actuales, vincular Tablada con actividades que generen “economía y empleo” y sellar alianzas con las escuelas de negocios, entre ellas el Instituto Internacional San Telmo, cuna de directivos andaluces. Especial atención se dedica en el programa de Espadas a apoyar a los emprendedores, objetivo a desempeñar desde los “ciclos formativos”, con “cheques servicio de consultoría”, tutores, becas de internacionalización, el fomento de las empresas surgidas de grupos de investigación de las universidades (spin off), el asesoramiento y la financiación de proyectos y el aumento de los espacios para los mismos.

La tensión que ha existido en el Ayuntamiento con la patronal en los últimos cuatro años de gobierno hace que Espadas realice un esfuerzo para seducir a las empresas, y habla de apoyos a sectores emergentes (TIC, servicios para la Ley de Dependencia, etcétera), estratégicos (el turismo y la aeronáutica) y tradicionales (el comercio, la artesanía, los autónomos), así como forjar alianzas (clúster) empresariales e impulsar la industria cultural. En un desayuno con El Correo de Andalucía, Espadas declinaba responder a si las patronales están ahora más cerca que antes del PP para contribuir con su granito de arena a que cambien los gobiernos municipal, andaluz y español, y se limitaba a apuntar que los empresarios “siempre están con el poder”.

Siempre no, porque el hecho de que Antonio Rodrigo Torrijos haya ocupado el área de Economía del Ayuntamiento ha propiciado no pocos desencuentros con los empresarios y severas críticas del presidente de la CES, Antonio Galadí, quizás por la impronta comunista de la economía que tiene el dirigente de Izquierda Unida y también por su particular carácter,  menos moldeable que el de otros a la hora de tratar a los patronos. He aquí la clave de que Espadas haya comentado que, si llega a la Alcaldía, esa área sería para él o los suyos, los socialistas, declaración de arriesgada valentía habida cuenta de que IU podría tener, una vez más, las llaves de la ciudad.

Al entrar en el ámbito laboral, Espadas plantea que cada parado tenga su orientador, elaborar un mapa de yacimientos de empleo y un plan especial de empleo –no detalla, salvo pinceladas– para las personas en riesgo de exclusión y apuesta por la economía social. Y aquí, una apreciación, tanto para el candidato socialista como para Torrijos. Cuidado con prometer contratos a los parados de larga duración con cargo a las arcas municipales porque si todos los ayuntamientos españoles hacen tres cuartos de lo mismo, a ver dónde acabaría nuestro déficit público y dónde queda la llamada a la austeridad en los presupuestos de las administraciones. Y cuidado, además, con la imagen subsidiada que se traslada a la sociedad cuando se plantea que dichos contratos duren hasta que el desempleado pueda acceder de nuevo a la prestación, tal y como recoge el programa de Torrijos. Un PER urbano o de barrio, peonadas para cobrar el paro.

Juan Ignacio Zoido (PP) no ha desglosado aún sus propuestas y sus planteamientos hay que buscarlos en intervenciones públicas en foros, sobre todo ante empresarios y patronales. En el ámbito económico, plantea la creación de la Zona Franca en el Puerto de Sevilla, así como de una plataforma logística que aumente la actividad del aeropuerto, una oficina de atención a los inversores y revisar la estrategia turística, con prioridad al turismo de congresos y con el río entre sus ejes.

Por último, Zoido junto a los nuevos sectores, menciona los estratégicos, los de toda la vida, como la agroindustria, de la que, en cambio, se olvidan sus contrincantes. Y para más detalles, a esperar, aunque algo sí se puede decir. Salvo precisiones de ultimísima hora, el escaso programa económico que se conoce, hasta ahora, del dirigente popular es calcado a las propuestas de la Cámara de Comercio y de la patronal CES. Por eso, a una y a otra les gusta tanto el candidato Zoido.

Desglosemos ahora los planteamientos económicos y laborales de quienes tienen las mayores posibilidades de gobernar la ciudad de Sevilla para los próximos cuatro años.

Torrijos. El impulso a las empresas de economía social (como las cooperativas y las sociedades anónimas laborales) es uno de los ejes del programa económico de IU, que completarían artesanía, turismo, pequeño comercio y viveros de pequeñas empresas. Torrijos hace especial hincapié en la formación y en la cualificación profesional, y habla de recuperar la Formación Ocupacional y fomentar becas de investigación en empresas de I+D+I. En lo inmediato, para el segundo semestre de 2011 plantea un plan de choque para los parados de larga duración que no reciban ni prestación ni subsidio por desempleo y cuyas rentas no superen el 75% del salario mínimo interprofesional. El Ayuntamiento de Sevilla les ofrecería un contrato. ¿Por cuánto tiempo? “El mínimo necesario para acceder a un nuevo periodo de subsidio”.

Espadas. El programa de Espadas se centra en el respaldo a las empresas, que son las que generan el mayor número de empleos. Trata de seducirlas con parques y polígonos industriales –entre ellos, el de Arte Sacro– y alianzas con escuelas de negocios, donde se forman los directivos, otorgando financiación a quienes emprendan negocios y becas para internacionalizarlos, así como espacios para su instalación –entre ellos, las naves ahora ociosas de San Jerónimo–. En materia laboral, se centra en políticas activas (escuelas taller, mapa de yacimientos de empleo, que cada parado tenga su propio orientador) y habla de un plan especial de empleo (para unos 3.000 sevillanos sin prestación y que serían colocados haciendo trabajos en los barrios) y contra la economía sumergida. Propugna una Agencia de Desarrollo Turístico, reforzar la marca Moda de Sevilla, aumentar las ferias empresariales y, cómo no, reactivar los astilleros.

Zoido. Su programa económico es, hasta ahora, el que menos se ha concretado, y dicen sus asesores que lo hará en los próximos días, pasado el ecuador de la campaña. Zoido propone la creación de la Zona Franca en el Puerto de Sevilla, el incremento de la actividad logística del aeropuerto, un plan para rehabilitar y modernizar los polígonos industriales y mejorar la red de comunicaciones con los mismos, una oficina de atención al inversor de la mano de las patronales y la Cámara de Comercio, apoyo a empresas en crisis y a las familiares, el desarrollo de los jóvenes empresarios, la colaboración con asociaciones de comerciantes para dinamizar las zonas comerciales, revisar la estrategia turística para que no haya dos marcas diferentes y dedicar especial atención a la aeronáutica, la agroindustria y las energías renovables.

P. D.

La parva. A Clara Aguilera, consejera de Agricultura, se le puso cara de póquer cuando el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, anunciaba en Jaén que la Administración regional arbitraría una línea de financiación para así paliar la crisis que soportan los olivareros debido a la caída de precios del aceite de oliva. En la Consejería reconocen no tener detalles al respecto, que al fin y al cabo es admitir que con ella no habían contado. Mucho me temo que la idea ni siquiera esté madura pero que, en plena campaña electoral y en las tierras olivareras por excelencia, las de Jaén, algo había que anunciar… e improvisar.

La simiente (o reflexión). Plaza de la Magdalena de Sevilla, céntrica y comercial donde las haya. Los bajos de un bloque, antes atestado de firmas de moda, están ahora vacíos, cristales sucios a través de los que se divisa la nada. En las calles Sierpes y Tetuán, por no citar Cuna, los cerrojazos dejan una auténtica sangría para su tradición comercial. Y ahí va la reflexión: las arterias comerciales de una ciudad turística como Sevilla no pueden quedar en manos de los llamados comercios baratos… Menuda imagen se daría.

La paja. Llegar a acuerdos laborales para una larga vigencia no es nada fácil, sindicatos y empresarios se juegan mucho, como recuerdan los fracasos en las negociaciones y la imposición, vía decreto, de reformas como la del mercado de trabajo, que aligera los despidos sin que, de momento, se perciba la pretendida bondad para la que fue concebida, la creación de empleo fijo en sustitución del temporal. La prudencia de los agentes sociales, por tanto, se entiende, pero se antoja ya excesivo el tiempo que están dedicando a la reforma de la negociación colectiva, máxime cuando los mercados siguen reclamando gestos a España para aliviar la presión que ejercen sobre su deuda pública. En medio del segundo rescate griego, el primero de Portugal y las peticiones de Irlanda para rebajar los intereses del suyo, sindicatos y patronales deberían empeñarse a fondo en la cuestión, y que el acuerdo se anunciara incluso antes de la convocatoria electoral, de incierto resultado, calificativo éste que no gusta a quienes, por desgracia, tienen la sartén por el mango para conducirnos o no al abismo.

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Hojiblanca y el granero jiennense del PSOE

Dejando atrás la falsa creencia de que el campo es conservador, es decir, de tradicional voto de derechas, cunde la preocupación entre los socialistas andaluces por la holgada penetración que el grupo malagueño Hojiblanca está cosechando en el olivar de Jaén, granero del PSOE y donde la organización agraria UPA, aún amparada por el sindicato UGT y muy próxima a esa formación política, ha ejercido, hasta ahora, una sólida hegemonía. La compra de las antiguas instalaciones de Fedeoliva, adjudicadas por la Junta de Andalucía, supondrá un antes y un después para la presencia de esa cooperativa en tierras jiennenses pues, tras de sí, arrastra el mayor proyecto integrador del oro verde regional.

Su nombre es un presagio, Agrupajaén. Así ha quedado bautizada la estrategia de Hojiblanca y de Antonio Luque, su omnipresente director general y también presidente de las cooperativas agroganaderas de Faeca. No se trata sólo de adquirir unas instalaciones de molturación, envasado y almacenaje de aceite de oliva, sino de captar más y más socios aglutinando la oferta e intentando, pues, agenciarse una posición de fuerza a la hora de negociar los precios con las cadenas de distribución comercial, relevancia que no sólo serviría al grupo, sino al conjunto del olivar.

En esa búsqueda de adeptos a la causa, la compañía abrirá la otrora fábrica de Fedeoliva a agricultores no socios, una afrenta directa a grupos cooperativos ya asentados en la provincia como el de Interóleo Picual Jaén, iniciativa empresarial que tiene en Agustín Rodríguez, secretario general de UPA de Andalucía, a su principal muñidor.

Conocidas son las desavenencias entre Luque y Rodríguez y la manifiesta incapacidad que revelaron sus respectivos grupos aceiteros para alcanzar una oferta conjunta para desembarcar en el accionariado de SOS, primer envasador mundial de aceite de oliva y propietario de la marca Carbonell, operación que hubiera sido histórica para los productores regionales y que, al final, dejó entrever posturas irreconciliables, cuando no una evidente muestra de un catetismo agrario impropio de la visión empresarial que se exige a la agricultura actual.

La Junta de Andalucía ha bendecido el proyecto Agrupajaén, e incluso su consejero de Economía, Antonio Ávila, acudió la pasada semana a su presentación en Guarromán. Dicen en su departamento –el que adjudicó, a través de la sociedad Invercaria, las instalaciones de Fedeoliva en una subasta pública de la que se cayó la envasadora Sovena, donde no sentó precisamente bien tal decisión- que, con su asistencia, Ávila refrendaba su apuesta por aquellas estrategias de unificación de la oferta y que reduzcan la excesiva atomización de las cooperativas agrarias, uno de los motivos del sempiterno penar de éstas por los bajos precios.

Sin embargo, tal y como está el patio de la economía, con proyectos empresariales que brillan por su ausencia, el consejero, qué duda cabe, sacaba provecho político de una adjudicación por la que Hojiblanca le estará eternamente agradecida, pues, así, su mancha de aceite se extiende por Jaén con mayor facilidad que el goteo en la llegada de cooperativas socias.

En su comunicado de prensa con motivo de la presentación de Agrupajaén, el grupo malagueño citaba una por una las 21 cooperativas de la provincia que están bajo su paraguas (más 23 de Málaga, 12 de Sevilla, 4 de Ciudad Real, 2 de Granada, 2 de Cádiz y 1 de Extremadura). Subrayaba, asimismo, la importancia de este territorio para la estrategia empresarial de una Hojiblanca sin adscripciones políticas… al menos conocidas.

P. D.

La parva. El verano pasado, el vicepresidente y consejero delegado de Sando, Luis Sánchez Manzano, consideraba, en una entrevista concedida a este periódico, que no había que temer a sentarse por segunda vez con la banca acreedora para renegociar la deuda (plazos, intereses, etcétera). Los compañeros del diario económico Expansión adelantan que, en efecto, el proceso de negociación ya ha arrancado, y el proceso se prevé largo. Se trata de casi 1.500 millones de euros, que no es precisamente moco de pavo. Aunque sus negocios son muy distintos, uno eminentemente constructor, el otro inmobiliario, esperemos que no ocurra con el grupo malagueño como con Noriega, la filial de Sánchez-Ramade en concurso de acreedores. En Málaga dicen estar tranquilos. Entre sus valedores, Unicaja, una de las principales entidades acreedoras.

La simiente. Encarnación Poto deja la presidencia de Acyco por desavenencias con la nueva dirección de su matriz, el grupo SOS. Histórica sindicalista, decide no rendir pleitesía a una compañía que realizará severos ajustes para vender la envasadora de Dos Hermanas, habida cuenta de su nulo interés por continuar con el negocio. Poto ha dicho: aquí me bajo.

La paja. Lo que está pasando en Grecia es extremadamente grave, y ahí van cinco razones. Primera, porque revela, más que nunca, la fuerza con la que actúan los especuladores del mercado. Segunda, porque se traslada la imagen de un país convertido en un pozo sin fondo al que echar los miles de millones de euros aportados por el erario europeo en su plan de rescate. Tercera, porque cuestiona, además, los siguientes rescates, el de Irlanda y el que se negocia para Portugal. Cuarta, porque saca a la palestra el hartazgo de algunos países contribuidores netos a las arcas de la Unión Europea. Y quinta, porque incrementa los riesgos sobre la banca tenedora de deuda pública griega (bancos privados y el Banco Central Europeo), con el miedo adicional a que se restrinja, aún más, el crédito para el común de los mortales. No nombro el temor al efecto contagio para España, éste se da por supuesto.

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