General

Argumentos antiBerenguer

Un hecho. La legislación europea permite una cobertura de las rentas de los olivareros mediante un sistema de almacenamiento privado, que consiste en retirar aceite de oliva para propiciar una recuperación del precio si éste baja del umbral de la rentabilidad. Es un paraguas que, concebido hace trece años, sustituyó a la compra pública de cosecha o régimen de intervención, que otrora tuviera idéntico objetivo.

Una realidad. Con el respaldo del Gobierno central y de la Junta de Andalucía -ésta última constata que la cotización actual está rozando los costes de producción del oro verde, es decir, que el agricultor no gana y, por tanto, se ve obligado en ocasiones a malvender a pérdida-, existe unanimidad en el campo para reclamar a Bruselas que, por segunda vez en dos años, abra el paraguas que dé cobijo a los olivicultores.

Un recuerdo. En la retina quedan imágenes de los camiones literalmente tirando miles y miles de toneladas de hortalizas y frutas en Almería, Granada y Huelva para, así, eliminar el exceso de oferta que hacía ruinosos los precios en los mercados. A ver quién entiende ese tipo de medidas, alimentos pudriéndose por los suelos, con tantísima hambre como existe en este mundo. Con el aceite, ni siquiera eso, no cabe arrojarlo a alcantarilla o arroyo, menudo problema medioambiental, qué impacto, además, la visión de ese oro despilfarrado.

Una persecución. La Comisión Nacional de la Competencia, organismo adscrito al Ministerio de Economía y que preside Luis Berenguer, percibe acuerdos de precios, prohibidos para guarecer la libertad de mercado, en cualquier manifestación de la agroindustria que hable, aunque de refilón sea, de la marcha de las cotizaciones, y saca la sanción ya sea para los hueveros, panaderos o polleros y sus asociaciones respectivas.

Una contradicción. Si opinan las patronales alimentarias, a investigar, incluso los comunicados de prensa, las declaraciones a radios y televisiones, además de las recomendaciones que dan a sus socios, qué sentido tienen por tanto si no actúan para defender los intereses de sus miembros, el sinsentido.

Una discriminación. Frente al celo agroalimentario, ninguna actuación contra los servicios de estudios de bancos que predicen que las viviendas se abaratarán o encarecerán en tal porcentaje, y Berenguer como si oyera llover, como si no condicionaran el mercado inmobiliario y no estuvieran ellos mismos repletos de pisos por vender. También se deja ir de rositas a las tres agencias internacionales de calificación del riesgo que, con sus consejos, aquí compra, allí vende, determinan el destino de Estados enteros, así se ha visto en Grecia, Irlanda, Portugal e incluso España. ¿Es más fácil perseguir a los débiles que a los fuertes? Sólo pregunto.

Una evidencia. Las cadenas de distribución aprietan a la agroindustria y ésta a los productores, sobre los que se ejerce un poder cuasi soberano en el proceso de formación de los precios. Sin embargo, el principio de libre competencia, que tiende a beneficiar al bolsillo de los consumidores y evitar las posiciones de dominio, no cabe alegarse, por sensatez e incluso por conciencia, para seguir permitiendo que unos tengan puestos sus pies sobre el cuello de otros.

La experiencia. El almacenamiento privado del aceite de oliva ya se puso en marcha una vez, en concreto hace dos años, y ninguna autoridad de la competencia cuestionó tal iniciativa, y menos en España, el país al que llegaron las ayudas. Cierto y verdad es que, en aquella ocasión, la petición estaba avalada por unos precios que sí habían caído al nivel que exigía Bruselas. Sin embargo, la no actualización de éstos durante trece años es, cuanto menos, cuestionable. ¿O alguien ha tenido sus rentas congeladas durante más de una década?

Una sentencia. Difícilmente dos gobiernos, el español y el andaluz, pedirían que se activara el mecanismo si tuvieran conocimiento de que iban a violentar cualquier tipo de legislación, incluida la de competencia, y esta sentencia hay que atribuirla también a Angela Merkel, quien arrancó de la Unión Europea ayudas comunitarias para retirar del mercado carne de porcino debido a la crisis que padecía el sector alemán.

Una opinión. Ha dicho en Sevilla Luis Berenguer que bien por la Comisión Europea que no autoriza el almacenamiento privado para el aceite de oliva, porque, argumenta, puede constituir una infracción para las normas de la competencia y, por tanto, se haría daño a los consumidores. Esto es una opinión, y lo del principio de este análisis es un hecho, la base legal. Y si se refiere a la ayuda pública al agricultor, que vire también los ojos hacia la banca.

P. D.

La parva. El PSOE andaluz defenderá ante el Parlamento regional una proposición no de ley para instar al Gobierno nacional a acometer una reforma legislativa “que permita la entrega de la vivienda en pago por la totalidad de la deuda hipotecaria para los supuestos de única vivienda habitual y ante situaciones de impago debidamente justificadas”. Bonita iniciativa, muy de campaña electoral, pero ódienme si les digo que muy complicada de que fructifique, a menos que los socialistas del Ejecutivo central cambien de opinión y se presten a apoyarla, porque hasta ahora la ha rechazado, y el propio Zapatero ha dicho no. El porqué no es otro que el impacto que tendría sobre las cuentas de la banca, que se vería abocada a asumir más viviendas en su ya extensa cartera inmobiliaria, con el daño adicional a la depauperada imagen internacional de las finanzas españolas. Fuentes financieras sentencian que, de llevarse a cabo, el perjuicio sería incluso más dañino que eliminar, como así están determinando no pocos jueces, las cláusulas suelo de las hipotecas. Si alguien se compra un coche con un crédito, ¿no sigue pagándolo aunque tenga un accidente y declaren siniestro total al vehículo? Sé que este argumento es comprometido e impopular, pero la dación en pago de una vivienda hay que meditarla y limitarla muy mucho, aunque se comprende la desesperación de familias que, tras quedarse en paro, aún deben seguir cargando con la devolución del préstamo. Sobre estas últimas habría quizás que arbitrar medidas, con la colaboración de las administraciones públicas y la banca, y no generalizar semejante iniciativa. Siempre hay que tener en cuenta, además, que toda compra a crédito comporta un riesgo, llámese coche, llámese casa, llámese frigorífico.

La simiente. Enhorabuena a Cobre Las Cruces, que ha encontrado oro en su mina de Sevilla, e incluso ha puesto valor al hallazgo, unos 100 millones de dólares. Es curioso. La existencia de ese metal precioso se conocía desde el mismo momento en que se puso en marcha el proyecto, e incluso hace apenas tres meses la compañía reconocía que sí, que había oro, pero que por ahora podía esperar, que extraerlo costaba sus cuartos, y que la prioridad era el cobre, infinitamente más abundante. Esta misma semana, sin embargo, la empresa se ha llevado de nuevo el titular, ¡oro, que hay oro! Imagínense 3,8 gramos dorados entre una tonelada de tierra y minerales. Imagínense una aguja en un pajar.

La paja. El día en que el Gobierno central aclare qué quiere hacer con los horarios comerciales, si se amplían o no los días de apertura, podrán los comerciantes quedarse tranquilos, vaya vaivén, vaya indecisión, vaya un querer y no poder, vaya una generación de expectativas incumplidas, ahora hacia adelante y después hacia atrás. No sé si más aperturas supondrán más empleos, lo dudo, soy asiduo a una gran superficie comercial donde las colas se forman porque cada vez hay menos cajeras, y si pretenden bajar los precios de la alimentación, ya podría hacer el Gobierno lo mismo con las petroleras y controlar la inflación frenando el continuo encarecimiento de las gasolinas.

Standard
General

Hacen falta líderes, y aquí sólo tenemos políticos

Me prometí a mí mismo no hablar de política en este blog pero no puedo ponerme una venda en los ojos tras la renuncia de Zapatero a ser el candidato del PSOE a las próximas elecciones generales y la pugna interna de los socialistas andaluces. Y no puedo hacerlo, sencillamente, porque la espantá del primero y el avispero de los segundos condicionan la evolución económica, al incrustarle una incertidumbre añadida, y revelan, con mayor evidencia que nunca, que quienes nos gobiernan están mucho más ocupados en sus batallas partidistas que en el interés general por salir de una crisis que, aunque no han generado, sí han agravado dando palos de ciego.

Estoy seguro, segurísimo, de que las reformas económicas emprendidas por el actual jefe del Gobierno, aunque impuestas en su mayoría por la Unión Europea, serán valoradas en su justa medida con el paso del tiempo. Su impopular tinte hace que ahora, agobiados como estamos por la negra coyuntura, que tiene en el desempleo su impacto más cruel, nos empecinemos en rastrear sólo aquello que es malo, lo que nos duele, y obviemos lo bueno que, si bien con largas miras, pueda haber en los cambios acometidos en materia laboral, financiera y de pensiones.

Digo que este Gobierno ha empeorado la crisis porque siendo muchas, muchísimas, las diferencias que nos separan de Alemania, entre ellas la histórica voracidad inmobiliaria española, algo muy grave debe estar pasando, y a lo que aún no nos hemos enfrentado, para que las distancias sigan aumentando y España esté entre los farolillos rojos del crecimiento económico y el empleo. No me vale ya la excusa de que estamos ante una crisis económica de dimensión mundial, porque sencillamente es mentira. Se localiza en países concretos, frente a la recuperación de las locomotoras europeas y de EEUU, y a ver quién me dice que en China o Brasil, por ejemplo, hay crisis.

Un líder convencido de las políticas que despliega arrastra a la sociedad a secundarlas y trabajar en comunión por sacar adelante un país. Hacen falta líderes, pero aquí, en España, sólo tenemos políticos, sean de izquierdas o de derechas, qué más da. Ni lo es el ahora interino Zapatero, ni lo es Griñán, y no lo son no ya de cara al público y sus votantes, sino ante sus propios partidos.

Leo en muchos artículos de opinión que es bueno que el presidente del Gobierno se haya decidido a revelar su futuro, pues así resuelve las incertidumbres creadas sobre su continuidad, y aquí debo alegar dos cuestiones. ¿Quién generó esa incertidumbre? El propio Zapatero, jugando a un halo de misterio en un Estado, España, que no está precisamente para entretenerse en deshojar margaritas. ¿Qué incertidumbres solventa? Ninguna, ni la del PSOE, abocado a la convocatoria de primarias en el seno del partido, ni la económica, cuestión esta última que huye, cual alma del diablo, de las incógnitas por despejar.

En efecto, cunde la sensación de estar en un país descabezado, donde sus dirigentes se afanan más en la guerra de guerrillas partidista que en destinar la totalidad de sus esfuerzos a fraguar políticas con las que dejar atrás lo antes posible la sangría económica y laboral. La revisión a la baja de las previsiones de crecimiento y empleo, admitida esta misma semana por la ministra Salgado, cuestiona la efectividad de la reforma laboral, y aunque el Gobierno se agarra al incremento de las afiliaciones a la Seguridad Social, gran parte está vinculada a simples contratos por horas.

Las patronales se quejan de que no es la reforma laboral que ellos quieren –tampoco la quieren los trabajadores, ahí queda la réplica- porque, según arguyen, aún persiste la inseguridad jurídica. Uno se pregunta si realmente es así. No quiero ni pensar que los empresarios traten de precipitar un cambio de Gobierno retrasando la generación de empleo. Insisto, no quiero ni pensar en la teoría de que, con el PP, estarían mejor…

Estoy cansado, además, de oír el anuncio de un plan de choque contra la economía sumergida y una mayor vigilancia sobre el cobro del subsidio por desempleo, y la promesa de que cada parado, nada más y nada menos que 4,3 millones de personas, tendrá un itinerario personalizado de formación y búsqueda de empleo. Quizás sea una mera casualidad, pero no conozco a nadie, absolutamente a nadie, y miren que, por desgracia, están sin ocupación muchos amigos y familiares míos, que haya sido llamado por los Servicios Públicos de Empleo para trabajar, aunque, por supuesto, quizás sea una mera casualidad. Y en cuanto a ese itinerario, ja, ja y ja.

A Zapatero le queda aún quemarse con otras reformas, la de las administraciones, pero, y volvemos a los partidos, tantos políticos hay colocados en ellas que a poco que salte, todos encima. Su empeño para cambiar la negociación colectiva, impuesta también por la señora Merkel, está bien, y ahí se afanan patronales y sindicatos en amarrarla sin que se note en exceso la influencia de la canciller. Igual tesón debería tener en el control del gasto público, aunque a tenor de cómo votaron los socialistas y populares en el Parlamento Europeo acerca de los vuelos en primera y en turista (dicen que por error, yo digo que conscientemente, hasta que se armó la polémica en el Twitter), constatamos que no se aplican el cuento de la austeridad que predican. En casa de herrero, cuchara de palo. Vergonzoso.

Y llegamos a Andalucía. Como el foco de atención ha sido el Gobierno central, hemos quitado la vista a la evolución económica y laboral de esta comunidad, cuyos registros están entre los peores del país. El liderazgo se demuestra con hechos, estrategias, políticas, y a Griñán le falta liderazgo hasta en su partido, cuanto más de cara a la calle. Qué lástima que el brío destinado a la pelea, y a la defensa de los escándalos que azotan al Ejecutivo regional, no se haya dedicado a más estrategias efectivas contra la crisis.

Hace unos días, Rajoy era entrevistado en la cadena SER y una de las periodistas le dijo que apelar al voto descontento de los socialistas con un programa electoral para éstos y los populares, como el líder del PP anunció, era destrozar las ideologías. Mejor aglutinar éstas que, como este Gobierno, presumir de ideologías sólo de izquierdas  que, al final, se pirden por el camino, por muy válidas que eran y sean.

P. D.

La parva. A ver. La Junta de Andalucía es accionista de la empresa aeronáutica Alestis, con casi una quinta parte del capital social y participa en su consejo de administración. Si Alestis ha presentado un ERE sobre parte de los extrabajadores de Delphi, ¿una decisión tan importante ha permanecido al margen de su consejo? Creo que no, máxime cuando es un tema que ya este órgano viene sopesando desde noviembre pasado. Así que no me vale el argumento del consejero de Economía, Antonio Ávila, de que Alestis es una empresa privada, no pública, para no pronunciarse al respecto. ¿O es que no tiene control sobre el capital aportado a esta compañía, que procede de todos los contribuyentes? ¿O la Junta sólo está para inaugurar sus instalaciones, como hizo Martín Soler, exconsejero de Innovación, con la ampliación de la planta de Brasil? Hay que estar a las duras y a las maduras, y no escurrir el bulto cuando las cosas no van bien.

La simiente. Perdónenme que esta simiente se la dedique a una colega de profesión, Eva Ruiz, que durante muchísimos años dirigió el departamento de Prensa de la organización agraria COAG de Andalucía, de la que ha salido recientemente, llamémosles avatares de la vida. Mi reconocimiento personal a una gran profesional muy comprometida, además, en la causa de la Memoria Histórica, hasta el punto de rastrear papeles y papeles para encontrar quién, por qué, cómo y cuándo mataron a su abuelo durante la Guerra Civil. Suerte, querida Eva.

La paja. La encomienda de gestión del Guadalquivir a la Junta de Andalucía tras la sentencia del Tribunal Constitucional, que ha dicho, básicamente, este río es del Estado, constituye un gran invento. Se vende como un logro, cuando no es más que un periodo transitorio para que las competencias retornen de la Agencia Andaluza del Agua a la Confederación Hidrográfica, es decir, del Gobierno autonómico al nacional. Un histórico cargo de la CHG ha reconocido en privado el desbarajuste que implica esta nueva mudanza. Tanto, que los cargos del organismo regional se están negando a firmar cualquier papel que en él entra, pues temen enfrentarse a demandas por prevaricación, al adoptar decisiones para las que no están autorizados. La cuestión es si se verán paralizadas obras hidráulicas ya acordadas, entre ellas algunas tan simples como la limpieza de arroyos que eviten inundaciones como las vividas este invierno pasado.

Standard
General

Turbulencias en Alestis y Ávila, en Ávila

El compromiso de recolocación de extrabajadores gaditanos de Delphi ha sido una herencia envenenada para Alestis Aerospace, proveedor de aeroestructuras surgido de la integración de Sacesa, de origen andaluz, y SK-10, de sello vasco. Falta carga de trabajo, pues se ha retrasado la producción en serie de sus contratos de mayor envergadura para el A350 –la panza o belly fairing del aparato y su cono de cola–, de forma que no sabe qué hacer con esos operarios que habrán de incorporarse a la nueva factoría de la localidad de Puerto Real. Sin embargo, no es el único traspiés en la que está considerada como la gran apuesta regional en materia aeronáutica y en la que además hay capital tanto de la Junta de Andalucía como de las cajas de ahorros con sede en esta comunidad.

En el consejo de administración de Alestis –el accionariado se lo reparten la empresa vasca Alcor, con el 42,15%, la Agencia IDEA, adscrita a la Consejería de Economía, con el 19,9%, Cajasol, con el 15%, Unicaja, con el 14,3%, el BEF o banco de las cajas, con el 6,8%, y el fabricante europeo EADS, con el 1,85%– la cuestión de los extrabajadores de Delphi era una pesada losa desde hace un año, e incluso la compañía intentó quitarse el muerto de encima. No lo consiguió. ¿Por qué? El compromiso de recolocación se vinculaba a ayudas públicas para esa nueva planta de Puerto Real, así como al favor de la propia Administración autonómica a la hora de atraer (léase, presionar) carga de trabajo procedente de EADS.

Desde noviembre de 2010, tal y como avanzó este periódico, en Alestis se sopesaba la presentación de un ERE (Expediente de Regulación de Empleo) para las factorías gaditanas, donde se incluirían los 349 exempleados de Delphi, que llevan año y medio formándose con cargo a las arcas públicas. No obstante, la Junta de Andalucía, el segundo mayor accionista, ha tratado por todos los medios de frenar el ERE para evitar la repercusión pública, de forma que la fórmula intermedia alcanzada es mandar a casa con vacaciones pagadas a quienes han finalizado su periodo de cualificación.

Se trata de 119 personas, que ayer en asamblea aprobaron denunciar a la empresa ante la Inspección de Trabajo al carecer de ubicación laboral.

Pero lo realmente importante no es el número, sino el cuándo podrá cumplir Alestis con sus compromisos. Por lo pronto, hay un desequilibrio entre el personal y la carga de trabajo, y aquí se agarra la empresa para justificar la medida ya ejecutada en Cádiz. Sin embargo, tras ese desfase, que no niega, Juan Manuel Tejada, secretario de Política Industrial de CCOO en Andalucía, habla también de déficit de planificación, que obliga a recurrir permanentemente a horas extra para cumplir las entregas, y aun así “hay retrasos”.

Tejada es tajante al asegurar que el gran proyecto andaluz de TIER 1 (un proveedor de primer nivel) está “haciendo aguas”, una imagen, añade, que en nada beneficia su posición ante su principal cliente, Airbus, y en medio de una creciente competencia en la industria aeronáutica, donde las miras están puestas en otros países.

En concreto, Alestis acumula contratos para los modelos de aviones civiles de Airbus A350, A340 y el gigante A380, y en su división militar para el A400M, C235 y C295. Y para Embraer, de Brasil –donde el grupo español tiene una planta–, trabaja para el Phenom 100 y 300, el Legacy 450 y 500, el ERJ145 y el ERJ170 y 190. Por último, su tercer cliente es Aernova.

Ese malestar sindical se acrecienta porque la compañía promete pero no concreta el plan de negocio comprometido hace un año y medio con los trabajadores. El problema no se ciñe a Andalucía. El próximo día 11 lo comités de todos los centros de la compañía en España (Sevilla, El Puerto de Santa María, Vitoria, Puerto Real y Madrid) se reunirán para, dice Tejada, analizar la situación creada. Para colmo, recuerda, la empresa “no quiere” aplicar el convenio colectivo en el caso de las factorías sevillanas y sí congelar el sueldo, de ahí que los operarios estén secundando paros parciales en la producción. “Desde luego, no puede decirse que sean un ejemplo de TIER 1”, se queja.

Se había librado hasta ahora la aeronáutica andaluza de la crisis económica, pero afloran “dificultades” que hay que atajar de inmediato. Los pedidos bajan o se ralentizan. Junta de Andalucía, sindicatos y patronal cerraron un documento de estrategia para esta industria el pasado noviembre, con líneas de apoyo público de aquí a 2013, pero tal documento oficial aún no ha visto la luz.

En Economía aseguran que le faltan flecos, pero Juan Manuel Tejada niega la mayor, ya que su contenido fue, dice, pactado y el consejero, Antonio Ávila, señaló en noviembre que se iba a presentar en breve, pero no ha sido así. “Estamos en abril y nada”.

Sorprendió, y mucho, que Ávila se prestara a convocar una rueda de prensa esta semana para anunciar que había contratado a una empresa de organización de eventos para orquestar una feria internacional de profesionales de la aeronáutica que se prevé celebrar en Sevilla ¡en 2012! En cambio, el plan estratégico sigue sin revelarse, a menos que esté en el cajón esperando una fecha más próxima a las elecciones municipales de mayo, que será lo más probable. La política es así.

Sin embargo, lo cierto y verdad es que los grandes fabricantes no están quietos, siguen buscando emplazamientos que les resulten más baratos, una advertencia que no por repetida deja de tener actualidad. Tanta que incluso se especula con que fondos soberanos de países árabes han depositado sus ojos en empresas españolas como Aernova. Por eso, salvo que la Consejería de Economía esté tratando de encajar las líneas de apoyo, no se entiende la demora. A ver si con tanto esperar la estrategia se hace vieja, o si se pierde el documento entre florituras. Buen técnico, sí, pero Ávila parece estar en Ávila.

P. D.

La parva. Me sorprende, año tras año, el empeño que pone la CES en cargar contra las obras que se ejecutan en la capital sevillana y en la actitud de su Ayuntamiento durante la asamblea anual de la patronal. Y me sorprende porque la presencia de la capital se hace omnipresente en el discurso de su presidente, Antonio Galadí, mientras que la provincia queda relegada a comentarios generales. Y no debería ser así. Se impone la necesidad de un equilibrio, pues Sevilla es más que su capital y su área metropolitana. Por lo demás, se incrementó el tono de la CES contra el Consistorio (“gobierna de espaldas a los empresarios”, sentenció Galadí) a la par que están creciendo las críticas de la CEA a la Junta de Andalucía. Se palpa el caldeado ambiente electoral.

La simiente. Bienvenida sea la colaboración que las Cámaras de Comercio y las patronales van a emprender a raíz de que las primeras se vayan a quedar sin las cuotas obligatorias, quedándose en una delicada situación financiera. El ideal sería que las instituciones se fusionaran, pero por su distinta naturaleza jurídica es imposible. Integración de servicios, pues. Pero cuidado, advertencia. El afán de protagonismo es grande, y puede terminar enturbiando las cosas…

La paja. La organización agraria UPA de Sevilla se ha manifestado ante la Consejería de Agricultura por los bajos precios agrícolas. Este enclave es toda una novedad. Eso sí, ante las puertas de Clara Aguilera no estuvo Agustín Rodríguez, secretario general de la UPA de Andalucía (se delegó la participación y representación al líder provincial). Eso sí que hubiera constituido la gran novedad.

Standard