General

Ven aquí, Herrero, campeón

Busco en el archivo imágenes donde Santiago Herrero y Javier Arenas posen juntos, choca esa mano campeón, ahí va la mía compadre. No abundan, más bien escasean, una Feria de Abril por aquí, un foro económico por allá. Y, salvo la negociada para el sábado pasado, no encuentro ninguna fotografía que inmortalice un nexo de unión económico y un frente común anti políticas de la Junta de Andalucía entre el presidente de la patronal CEA y el líder del PP de esta comunidad.

Ni hubo ni hay simpatía recíproca y todavía resuenan las críticas veladas de Arenas a Herrero cuando, la primavera pasada, aquél firmó con los sindicatos y el Gobierno autonómico un nuevo periodo de gloria y paz social en esta tierra, o séptimo acuerdo de concertación. La réplica fue también tan velada como directa y evidenciaba una incomprensión mutua.

Aunque los dos se buscaron y, al final, se encontraron, lo cierto y verdad es que el dirigente popular se ha aprovechado de la necesidad y urgencia del patrón de sacudirse un sambenito que le persigue, el de su sintonía con los socialistas, y que le dificulta su carrera hacia la presidencia de la CEOE.

En ésta no ven con buenos ojos los pactos rubricados de CEA, UGT, CCOO y Junta de Andalucía por mucho que el andaluz haya defendido por activa y por pasiva sus beneficios tanto para la economía regional como para la organización empresarial, un alegato que, en voz alta, pronunció en la misma reunión de la junta directiva de la CEOE en que anunció su candidatura para encabezarla.

Antes de continuar, un inciso. El malestar que han manifestado el jefe del Ejecutivo regional, José Antonio Griñán, y el PSOE regional por el encuentro de Arenas y Herrero no deja de ser una rabieta. Al fin y al cabo, la concertación social en vigor está firmada e implica a todos los agentes sociales, no sólo a los sindicales, sino también a los empresariales. Sin estos últimos es papel mojado, y unos y otros lamentan la lentitud con que se están tomando las medidas y, además, que falla el hilo directo con Griñán.

Sinceramente, pienso que la economía española está atravesando en estos momentos el periodo más delicado de los tres años que llevamos de crisis económica, no creo que estemos entrando en la última curva de la que habla José Luis Rodríguez Zapatero, como en la primavera del año pasado tampoco confié en los brotes verdes acuñados por su ministra de Economía, Elena Salgado, ni en la retahíla de datos macroeconómicos que la Junta de Andalucía dice tener y que apuntan a una clara y firme recuperación. La presión ejercida por los mercados sobre la deuda española no por injustificada es gravísima, y si va a más, esperemos que no, pensemos en los severos programas de ajuste que están sufriendo ya Grecia e Irlanda.

En este contexto sí cabría explicar el documento de cuatro páginas titulado Declaración conjunta por la competitividad de Andalucía que rubricaron Herrero y Arenas y cuyo contenido (eficiencia administrativa, seguridad jurídica, liquidez para las empresas, reforma de la financiación local para pagar antes a las empresas, reducción y simplificación de la carga fiscal, austeridad en el gasto público, apuesta por los sectores estratégicos, tanto clásicos como novedosos, reforma de la educación, consenso y diálogo social que genere confianza, etcétera) nada nuevo recoge respecto a las sobradamente conocidas opiniones tanto de la CEA como del PP. Ambos, pues, podrían haberlo suscrito el sábado pasado o meses atrás, de ahí que me incline a pensar que, sin menospreciar sus propuestas, en su inmensa mayoría lógicas y necesarias, ha sido el agobio del patrón en su carrera hacia la CEOE el que verdaderamente ha pesado en ese estrecharse las manos.

Fíjense en la instantánea que el PP-A ha elegido para ilustrar en su web la rúbrica del documento. Presenta a un Santiago Herrero mirando de reojo a un pletórico Javier Arenas. Sumamente elocuente, ¿no?

La carrera electoral, por lo demás, también ha sacado del presidente de la CEA declaraciones políticamente incorrectas, como aquéllas en las que afirmaba que los parados sólo buscan trabajo cuando están a punto de agotar la prestación por desempleo y medio defender la supresión de las cuotas empresariales a las Cámaras de Comercio, una de las cuáles preside su hermano, Francisco Herrero, frente al medio rechazo que ante tal abolición expresó la patronal sevillana de Antonio Galadí. Cada uno, eso sí, está jugando su papel, y el de Herrero consiste ahora en luchar por una cúpula, la de la CEOE, que tiene cada vez más cuesta arriba, sobre todo después de que el empresariado madrileño que lidera Arturo Fernández haya manifestado su apoyo a la candidatura del catalán Joan Rosell, cuando el andaluz creía, sólo creía, tenerlo amarrado para sí mismo. Aquí ya sólo cabe decir que la esperanza es lo último que se pierde…

P. D.

La parva. Pero cómo ha cambiado la posición de la Junta de Andalucía respecto al acuerdo agrícola firmado entre la Unión Europea y Marruecos. Dice la Consejería de Agricultura, olvidándose quizás del frente común que alcanzara con otras regiones productoras de frutas y hortalizas, que por primera vez Andalucía obtiene compensaciones vía ayudas para modernizar los invernaderos, y habla de 120 millones de euros. Esperemos que se administren y se utilicen bien, puesto que esos 120 millones (¿para cuántos años? ¿con qué requisitos? ¿con qué financiación?) se pierden un poco entre los miles de millones que vale la producción hortofrutícola regional.

La simiente. Uno sólo puede alegrarse de los premios que reciben los empresarios de verdad, ésos que se trabajan con sudor sus ganancias al margen de las camarillas patronales. Manuel Barea, de Cash Barea, ha recibido el galardón Rafael Padura a la trayectoria que concede la patronal sevillana CES. Merecido reconocimiento para un hombre que es un ejemplo a seguir.

La paja. Si me aplican un decreto con el que no estoy conforme, acudo a los tribunales españoles, al Defensor del Pueblo, al Tribunal Europeo y, si se tercia, hasta el Tribunal de Derechos Humanos de La Haya si me considero esclavizado por una empresa o un Estado, y además de todo esto, convoco una huelga radical con quince días de antelación, como marca la ley para todos los trabajadores. Pero no se me ocurriría, como a los controladores, ponerme enfermo sin estarlo ni hacer huelga sin pedirlo previamente y menos si esa decisión inmediata produce un caos nacional. Me preocupa, sobre todo, un teletipo donde Air Berlin cuestiona el destino España por la situación generada por este colectivo de trabajadores y advierte de la existencia de otras muchas alternativas turísticas. Vaya imagen al mundo…

Standard