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¡Milagro! ¡Milagro en Cajasur!

Se obró el milagro en Cajasur. Sí, sí, milagro, lean bien y eso que soy agnóstico, porque no puedo calificar de otra forma el hecho de que quien, a la larga, llevara a la ruina a la caja de ahorros, el cura presidencialista Miguel Castillejo, se vaya de rositas y que el Banco de España no le abra, para escarnio público, un gordísimo expediente al igual que a los miembros de los últimos dos consejos de administración de la entidad financiera, que pagarán justos por pecadores, y aquí el pecador mayor es el Cabildo de Córdoba, es decir, la Iglesia. Me da igual la edad que Castillejo tenga y lo muy entregado que esté ahora a la causa divina, porque debería purgar por su mal hacer. No me basta su humillación cuando se reveló, a la Junta de Andalucía y a El País gracias, la millonaria póliza de jubilación que se había previsto a sí mismo el humilde pastor de Dios.

Así arranco esta entrada de La Siega en la que haré un repaso por todo lo acaecido durante una semana frenética que ha desembocado en la adjudicación de Cajasur a la caja vasca BBK, para sorpresa mayúscula de no pocos que consideraban a Unicaja vencedora de la subasta y para grandiosa bofetada a un Gobierno regional al que, de nuevo, se le desbarata su puzle financiero.

Voy a empezar por ese guantazo al Ejecutivo de José Antonio Griñán y al partido que lo sustenta, el PSOE-A, quienes sólo minutos antes de la adjudicación de Cajasur seguían proclamando las virtudes de la oferta presentada por la entidad malagueña y exigiendo primero, rogando después e implorando por último que la cordobesa quedara en manos de Braulio Medel. ¿Peso político? Ninguno, así ha quedado demostrado. Pero lanzo el siguiente dardo: ¿Han arrimado el hombro en esta cuestión quienes ahora ejercen altos cargos en el Gobierno central y hasta hace poco más de un año lo hicieran en la Junta de Andalucía? Para quienes no lo pillen, me refiero a Manuel Chaves y Gaspar Zarrías.

No se le puede negar a Griñán que se haya mojado, aunque traspasó los límites de la prudencia, se caló hasta los huesos y ahí queda ahora su resfriado. Como él ha argumentado, si no hubiera aconsejado a los cajeros andaluces –incluyamos aquí a Braulio Medel y Antonio Pulido y excluyamos al madrileño Antonio Jara– que se pusieran de acuerdo en una propuesta conjunta para hacerse con Cajasur, que al final no prosperó –sencillamente, ni había tiempo ni ganas-, y caminaran hacia la gran caja –no hay ninguna gana-, no habrían dado paso alguno y se habrían mantenido cada uno en su chiringuito, como acertadamente un día dijera el ex consejero de Innovación Martín Soler.

Y tiene razón el presidente andaluz, porque entre Medel y Pulido, y esto es vox populi, hay tanta sintonía como la que tuvieran Medel y el cura Santiago Gómez Sierra, el último máximo ejecutivo de la caja cordobesa. Es decir, ninguna. Lo malo es que Unicaja y Cajasol no avancen en el proceso hacia la gran caja y se encalle el diálogo con constantes declaraciones vagas, un sí, sí, pero no, no. Ya lo dijo el presidente del Gobierno central, José Luis Rodríguez Zapatero: lo peor de Cajasur había sido el larguísimo periodo de negociaciones con la malagueña.

Siguiente dardo que lanzo. ¿Es realmente necesaria esa fusión más allá de la consigna política? Teniendo en cuenta que, debido a las operaciones de Cajasur y Caja Granada, es posible que éstas salgan del accionariado del Banco Europeo de Finanzas (BEF), ¿no tienen ahora Cajasol y Unicaja un instrumento tremendamente eficaz para afrontar una verdadera y certera colaboración en proyectos estratégicos para la comunidad andaluza? No nos enfrasquemos en la dimensión. Lo pequeño también puede ser rentable. Pero hay más. ¿Por qué una gran caja andaluza basada en cajas andaluzas? ¿Por qué no adoptar el modelo de Cajasol con Caja Guadalajara, es decir, cajas de distintas comunidades que no se solapan y diversifican riesgos geográficos, pero con la sede social y fiscal en Andalucía? ¿Las finanzas son globales o regionales? El dinero, que es al fin y al cabo de lo que estamos hablando, no tiene fronteras, unas fronteras en las que Griñán está obcecado.

Vayamos a la cuestión estrictamente financiera. Sentencio. Ha ganado la economía, no la política. Han ganado los mercados mundiales, que miraban con extremo recelo qué hacía el Banco de España con Cajasur, y cabe recordar que la intervención de la entidad, en mayo pasado, se dio en el peor momento, con los ataques de la jauría de especuladores a la deuda española y al euro.

En la decisión final del órgano supervisor han pesado los números, no las presiones que llegaban desde los partidos y sindicatos andaluces y, sobre todo, desde Griñán. Sus relaciones con el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, se enturbiaron a raíz de la intervención de Caja Castilla-La Mancha en la primavera de 2009 tras no prosperar las negociaciones de fusión con Unicaja. No en vano, el jueves pasado en el gabinete de Griñán, a quien tampoco le gusta la reciente reforma estatal para las cajas, temblaban con la decisión que fuera a adoptar finalmente Mafo, por mucho que intentaran trasladar el convencimiento de que Cajasur iría para alguna de las dos andaluzas que acudían a la puja: Unicaja y Cajasol.

Ya aparecieron los comentarios sobre la posibilidad de que Cajasur haya sido el peaje pagado por José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno central, para que el PNV le preste el necesario respaldo a los Presupuestos del Estado, cuya aprobación tiene complicada ante la soledad parlamentaria del PSOE. Pero lo cierto y verdad es que, a tenor de los escasos datos suministrados por el FROB, la oferta económica de la BBK era tentadora y la menos costosa para el erario público de la media docena registrada.

No hay que olvidar que la BBK es la entidad más solvente de toda España y cuenta con un fuerte músculo financiero para afrontar con garantías la absorción, tras convertir a Cajasur en un banco, aunque manteniendo la marca y la Obra Social. Un esquema parecido a la adjudicación, por parte del Banco de España, de CCM al Banco Liberta, filial de Cajastur.

En las horas posteriores a la adjudicación, ni en el PSOE-A ni en la Junta de Andalucía querían darse cuenta de que la entidad cordobesa pasaría a ser un banco. Cien por cien filial de la caja de ahorros vasca, pero, insisto, un banco. Por eso, sonaba un tanto inocente el mensaje de Griñán a los directivos de la BBK para que esa filial pagara sus impuestos aquí, en Andalucía. Es como si le pidiera al grupo Ebro que su filial Herba, una multinacional, tributara en San Juan de Aznalfarache (Sevilla). Vamos a ver: que son empresas, no ONGs, y si el País Vasco tiene un régimen fiscal especial porque así se lo reconoce la Constitución Española, la entidad vasca no va a cambiar de sede y renunciar a tal ventaja competitiva. Sonaba también inocente la amenaza del ojo avizor sobre el empleo. ¡Pero si la BBK quiere presentar un ERE en Andalucía la Junta no podría decir ni mu, pues lo autorizaría o denegaría el Ministerio de Trabajo al ser una empresa, la BBK, presente en varias comunidades! Palabrería.

Y es que el mapa del sector ha cogido la senda de la bancarización. Así lo demuestra el hecho de que los SIP (fusiones frías) escojan la figura jurídica de un banco como sociedad central. Tal senda, además, la fomenta la reforma de la Ley de Cajas, que sienta las bases para que estas entidades puedan trasladar su negocio a un banco y convertirse ellas en fundaciones especiales que gestionarían sobre todo la Obra Social.

No ha trascendido el ajuste laboral que aplicará la vasca (se habla de 900 trabajadores, muchos más de los que Unicaja acordó horas antes de producirse la intervención de la caja)  aunque será necesario para una entidad, la cordobesa, de las menos productivas y eficientes del sector. Haberlo lo habrá. Y otro aval para la BBK: no hay solapamiento de oficinas entre ésta y la andaluza. El pasado pasado está, queda analizar el futuro. Vaya por delante que el máximo ejecutivo de la BBK, Mario Fernández, deberá dedicarle tiempo a la cuestión laboral, más que el que le prestara Braulio Medel (Unicaja), quien sólo se sentó con los sindicatos horas antes de que expirara el ultimátum del Banco de España para la fusión.

Pero el futuro no estará exento de sobresaltos en Cajasur, morlaco de grandes cuernos financieros… y laborales.

Volvamos al principio, y así acabo. El expediente del Banco de España atañe no sólo a los curas, sino a todos los miembros de los últimos dos consejos de administración (en total, 40). Y aquí hay líderes políticos, de PSOE, PP e IU, y sindicales (de Aspromonte). Es un ejemplo más, al igual que ocurrió en CCM, de que los consejeros no deberían  limitarse a asistir a las reuniones como convidados de piedra para poner la mano y cobrar la dieta correspondiente, que es a lo que juegan no pocos, sino que adquieren una responsabilidad con la entidad y con los papeles que firman. Me sumo, por tanto, al objetivo de la ley para profesionalizar las cajas de ahorros. Fuera los políticos que van sólo de eso, de políticos.

P.D.

La parva. Cuidado. La apertura de expedientes por parte del Banco de España suele traer mucho titular de prensa. Lo malo es que la resolución de los mismos se eterniza. Todavía no se ha cerrado el que le abrieran a Juan Pedro Hernández Moltó, ex presidente de la intervenida Caja Castilla-La Mancha.

La simiente. Olé por el Banco de España, que ha sabido mantener su independencia y mirar por las cuestiones técnicas y económicas y por la imagen exterior de las finanzas españolas antes que claudicar ante las presiones políticas para que Cajasur se quedara en Andalucía. Pero a ver si la solución tarda menos en lograrse que la salida dada a CCM, que costará más al erario público que la propuesta que en su día presentara Unicaja para hacerse con la caja conquense.

La paja. El comunicado de Unicaja tras la adjudicación de Cajasur a la vasca BBK rezumaba alivio. Un marrón que nos quitamos, parecía sugerir la entidad malagueña Pues si así era y si desde el principio era consciente de que la unión podría dañar seriamente sus números, ya podría haber dicho no desde el principio al Banco de España y que éste hubiera buscado otro novio para la cordobesa. El tono no me gustó.

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